Con el paso de los años, se gana en paciencia en canas y en michelines. Y un servidor que ya ha pasado de los 40 ha aprendido a contar hasta diez antes de hablar, a ponerse en el lado del otro, a aceptar los errores propios y ajenos y a poner en remojo mi versión de los hechos. Pero llega un momento en el que el nivel de idiotez es tan elevado y la distorsión de los hechos es tan evidente que no hay dique de paciencia que frene la indignación. Leyendo este cúmulo de estupideces (
ésta,
ésta,
ésta,
ésta,
ésta o esta otra), es difícil mantener la calma o evitar el exilio.
Según la Brunete mediática, la Ley de la Educación de Cataluña es un intento de golpe de estado silencioso, es el primer paso a la independencia de Cataluña, dota al castellano de menor valor jurídico que el árabe, inicia la persecución política de los castellanohablantes o crea bullying institucional contra los que no hablan catalán. Toda una lluvia ácida no sólo de flagrantes mentiras, sino de una obsesión patológica contra Cataluña.
Permítanme que dé mi versión de los hechos, que pueden ustedes contrastar con
el documento literal de la ley aprobada.
1. La Ley de Educación de Cataluña
no es una ley lingüística. Es una ley sobre descentralización, sobre la carrera docente, sobre los criterios de evaluación, sobre la autonomía municipal, sobre el principio de la gratuidad, sobre la asignación de la educación especial en todos los centros, sobre las zonas educativas. Es una ley que tiene como objetivo mejorar la calidad de la educación de los estudiantes. Hay una obsesión lingüística fuera de Cataluña, que impide ver todo lo que sale de la autopista del pulso entre la ñ y la ç.
2. En general, el "conflicto lingüístico" es
una invención creada desde el exterior. La inmensa mayoría de los catalanes (los que viven en Cataluña) utilizan con fluidez las dos lenguas y deciden libremente cómo expresarse. Para la inmensa mayoría de los catalanes, el catalán y el castellano son piezas del paisaje cotidiano a las que no dan importancia porque precisamente están integrados en el día a día.
3. El castellano goza de una excelente salud en Cataluña. Si alguna cosa muestran los datos estadísticos es que
el catalán tiene más problemas que el castellano. Yo no comparto el discurso apocalíptico de algunos, que auguran la desaparición del catalán, pero si hacemos un chequeo lingüístico del país comprobaremos rápidamente que el catalán tiene más problemas que el castellano. El castellano es la lengua de las empresas, de las plazas, de la prensa o de los juzgados, aunque en 2001 el Gobierno de Aznar ratificase la
Carta Europea de Lenguas Minoritarias que garantiza la relación de los ciudadanos con la administración también en las lenguas locales.
4. Cataluña ha optado por un modelo escolar que
no segrega lingüísticamente a los estudiantes. Esto quiere decir que no hay escuelas en catalán y escuelas en castellano, como sí los hay en Euskadi o en Suecia. El modelo catalán facilita la cohesión social y evita que se fracture en dos la sociedad. El Consejo de Europa
ha avalado el modelo catalán y recomienda su utilización al resto de comunidades plurilingües. Por cierto, un sistema educativo con dos líneas lingüísticas supone un incremento exponencial de los recursos que se deben destinar a la educación.
5. La Ley de Educación de Cataluña tiene un
soporte jurídico muy sólido. Parte de
la Ley de Normalización Lingüística 7/1983, modificada por
la Ley 1/1998 que determina que el catalán es la lengua vehicular del sistema educativo, pero que asegura también que los niños y niñas deben dominar el castellano y el catalán al final de sus estudios obligatorios. La Ley de 1983 fue aprobada por unanimidad, también por el PP. Y fue avalado por el Tribunal Constitucional en su sentencia 337/1994. Que es exactamente el mismo principio que regula el Estatut de Cataluña actualmente vigente.
6. No hay nada en la Ley de Educación que niegue la Ley de Normalización aprobada por todos los partidos políticos y refrendada por el Tribunal Constitucional. Recordemos que los dos principios básicos son: (a) que
el catalán es la lengua vehicular y (b) que los estudiantes deben dominar ambas lenguas. El artículo 10.1 constata que "los estudiantes deben garantizar el pleno dominio de las lenguas castellana y catalana al acabar el enseñamiento obligatorio" y el 11.1. dice que "el catalán es la lengua normalmente utilizada como lengua vehicular y de aprendizaje del sistema educativo". ¿Qué tiene de nuevo este marco legislativo?.
7. De hecho, hay una novedad significativa: el modelo pretende fomentar que los estudiantes dominen al menos
tres lenguas. El debate no es si los estudiantes saben castellano o catalán, porque es evidente que sí, sino la necesidad de incorporamos al modelo sueco, holandés o finlandés en el que los estudiantes dominan con solvencia una lengua de uso universal.
8. Hay que diferenciar la educación en catalán o el castellano de la educación sobre el catalán o el castellano. El sistema garantiza que los estudiantes deben recibir
una formación filológica en ambas lenguas: gramática, semántica, sintaxis... Sin embargo, en la asignatura de matemáticas, la lengua es simplemente un medio de comunicación. Un niño de ocho años, pongamos por caso, tendrá muchas opciones de entrar en contacto con el castellano y con el catalán: los amigos, la televisión, el cine, la familia... El hecho de que las matemáticas se impartan en una lengua no veta su contacto permanente con la otra lengua. Lo que debemos garantizar es que la formación en competencias lingüísticas sea suficiente.
9. Todos los medios de la Brunete mediática se han aprestado a certificar el acta de defunción de
la "tercera hora" de castellano. Es radicalmente falso. Lo que hace la Ley es fijar que el organismo competente para determinar el currículum escolar es el Departamento de Educación, de acuerdo con lo que regula el Estatuto de Cataluña. Eso quiere decir que el Gobierno elegido por los catalanes es quien determina la dosis de horas de castellano, como también de catalán, de ciencias experimentales o de dibujo. Algunos consideran que eso es un ejercicio de golpismo; yo lo veo como un sano proceso democrático, ya que son los ciudadanos quienes escogen a los gobernantes que fijan (entre otras muchas cosas) el modelo educativo.
10. La Ley de Educación no cambia la filosofía educativa precedente, un modelo que ha dado
buenos resultados. Por ejemplo, en los diferentes informes PISA sobre la competencia lingüística, los estudiantes catalanes demuestran siempre un dominio del castellano superior a la media. Y todos los resultados de la selectvidad muestran que los estudiantes obtienen una puntuación media en castellano también superior a la media española. Sinceramente, ¿dónde está el problema?.
Acabo. Esta lluvia ácida es una suma de mentiras, insultos y distorsiones. Alientan una catalonofobia de forma consciente y calculada, porque forma parte de su ideario editorial. Prevén una tormenta perfecta, pero el cielo está despejado. Y ¿saben qué?. Estoy hasta el moño de soportar este improperio de estupideces, esta obsesión enfermiza contra el país y esta tendencia a hablar de leyes sin haberlas leído.