Querido guionista de películas, de anuncios, de cortos, de viodeclips o de animaciones.
Por alguna extraña razón, cuando en una película debe aparecer un aula el guionista la ambienta en los años 50. ¿De dónde han sacado esos
profesores de Oxford?. ¿Qué clase de
directores gestionan las escuelas?. ¿Y esos muebles?. ¿Y
esas bibliotecas?. Si incluso
los centros de educación especial están situados en caserones victorianos. Dejen que les apunte algunas incorrecciones frecuentes en cualquier ficción sobre las aulas.
1. Las universidades no usan timbres para avisar a los profesores que se ha acabado la clase. Y los estudiantes no las necesitan para saber que es la hora. Si sonase uno, saldríamos todos corriendo: sería la alarma antiincendios.
2. Desde hace muchos años, las pizarras y sobre todo las diapositivas casi no se usan. Las aulas tienen ordenadores, proyectores y conexión a Internet. ¿Es que ningún guionista ha oído hablar del power point?.
3. En todas las películas, el profesor escribe una palabra genérica (por ejemplo "verdad"), la deletrea, la subraya y se pasa media hora hablando de la palabra en cuestión. Es ridículo. Si yo hiciese eso, a los veinte minutos me habría quedado sin estudiantes.
4. Siempre que el profesor inicia su disquisición filosófica, aparece un estudiante situado en un lugar apartado que le contradice. Y el resto de la clase se ríe. Aquí falla todo: los mejores estudiantes no se sitúan nunca detrás, rara vez los estudiantes contradicen a los profesores y, sobre todo, los estudiantes nunca se ríen en el aula (a no ser que el profesor se dé un golpe en la espinilla con la tarima).
5. Siempre que suena el timbre, el profesor aprovecha la ocasión para proponer los ejercicios del próximo día. Ha tenido una hora y media de clase y siempre les sugiere que se lean dos capítulos del Strahler o que hagan un ensayo sobre un artículo de Foucault cuando están todos de pie con las carpetas cerradas. Y no hace falta que les indique ni la extensión, ni el formato, ni el plazo de entrega.
6. En el 90% de las ocasiones, cuando el profesor está en clase. llaman a la puerta (que siempre tiene un marco de cristal desde el que se puede ver al profesor) y alguien (casi siempre mayor) le hace señas para que salga un momento.
7. La madera es un material de construcción muy noble y bello, pero muy caro. Las bibliotecas, las aulas, los armarios, los muebles y especialmente las mesas de los profesores están realizados con materiales mucho más económicos, como el plástico. Ah. Y en mi vida he visto un aula en forma de anfiteatro.
8. Hace muchos años que los arquitectos han descubierto que lo mejor es la luz natural. Por eso, las escuelas, los institutos o las universidades siempre tienen unos ventanales inmensos. Sin embargo, en todos los centros reina una penumbra sombría y los estudiantes leen a la luz de unas míseras lámparas, que además se accionan con una cadenita. Las lámparas parecen extraídas de un ajuar del 1900.
9. Por alguna extraña razón, en todas las películas ambientadas en un centro docente alguien se topará violentamente con otra persona del sexo opuesto y le lanzará todos los papeles al suelo. Casi siempre, el acto de recogerlos apresuradamente será el inicio de un apasionado romance. ¿Cómo se conocerán las personas en el futuro cuando se generalice el uso de los pen drive y los pdf?.
10. Siempre envidio esas aulas abarrotadas de estudiantes, que ocupan todos los asientos y asisten inmóviles alas explicaciones del profesor. Eso sí que es ciencia ficción.