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Las ideas seguimos a la greña con la propuesta de incremento de impuestos planteada por el Gobierno. Simplificando, se han abierto dos frentes. Los unos argumentan que los impuestos indirectos son un instrumento fiscal propio de la derecha, de manera que la propuesta de Zapatero es una traición a la ideología que dice profesar. Aquí encontrarán a
don Royo, a
Jéssica Fillol o a
José Luis Prieto. Al otro lado de la Línea Maginot, se encuentran
José Rodríguez,
Roger Senserrich y un servidor de ustedes.
Como me da que muchos de ustedes no se van a llegar al final de este blog, les voy a resumir mi posición en tres ideas básicas:
- El modelo fiscal español es uno de los más progresivos de Europa
- El IVA español es el más bajo de Europa y lo seguirá siendo tras la reforma
- Las rentas solventes (millonarias o no) deben arrimar el hombro
La fiscalidad españolaEl modelo fiscal español está formado por
cuatro grandes tributos, que son el IRPF, el IVA, el impuesto de sociedades y los impuestos especiales. Estos cuatro suponen el 94% de los ingresos tributarios previstos para 2010. Imaginemos que he optado por políticas keynesianas que incentiven la recuperación económica y por prestaciones sociales que no dejen en la calle a los más desfavorecidos. Imaginemos también que no me puedo permitir un déficit fiscal desbocado. Sólo me queda incrementar los impuestos.
Empiezo con
el IRPF. En España, el tipo marginal (las rentas más elevadas) tiene uno de los % más elevados de Europa: un 43%. En Europa, la media del tipo marginal es del 36% y en el mundo la media se sitúa en el 30%. Lo relevante en el caso español es que el tipo máximo se aplica a las rentas por encima de los 53.000 euros anuales mientras que en Francia o en Italia se aplica a partir de los 70.000 euros y en Alemania por encima de los 200.000. Por otro lado, España dispone de cinco tramos (cuatro en Europa), que también sacude a las rentas medias altas y en cambio exonera las rentas bajas. Por ejemplo, una renta de 33.000 euros tributa con un 37% que es la media que se aplica en Europa a las grandes fortunas.
En otras palabras, los tributos directos en España son francamente progresivos y apenas permite margen de maniobra. Según el estudio de Funcas, un 4% de la población que representa el 19% de las bases disponibles aportan el 38% de los ingresos del IRPF. Podemos subir el tipo marginal al 38 o al 39%, tal vez al 40%, pero eso supondrá una recaudación de poco más de 300 millones de euros.
Podemos seguir con el
impuesto de sociedades, que como saben tiene uno de los tramos más elevados de Europa. El 30% español contrasta con el 25% holandés, italiano o portugués, el 15% alemán o el 12% irlandés. Parece sensata la propuesta del Gobierno de reducir este impuesto en las empresas con menos de 30 trabajadores que mantienen el empleo. Con este impuesto, perdemos también ingresos.
El IVAEl IVA representa una cuarta parte de los ingresos estatales. No me voy a ir por las ramas: Se trata de un impuesto indirecto, que no tiene en cuenta el nivel de renta de los ciudadanos. Se aplica el mismo IVA a un parado de Lavapiés que a la Duquesa de Alba. Con la única salvedad del IVA aplicado a los productos de lujo (como los diamantes), que afecta más a la segunda que al primero. Lo admito, los impuestos indirectos no son de izquierdas.
De todas formas, no he visto ningún programa político que plantee la eliminación del IVA. Hemos asumido que una parte de nuestro modelo fiscal se sustenta en los impuestos indirectos. No es difícil intuir porqué. Y cuando miramos por encima de nuestro hombro, comprobamos que el IVA español es el más bajo de todo el continente, excepto Bosnia y Suiza.
Aquí tienen ustedes la relación de IVAs europeos: 25% en Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia (que no son antimodelos precisamente), 22% en Polonia, 21% en Italia... El 18% a partir de julio nos mantiene en la parte más baja de la tributación europea. Me permito añadir que el listado de bienes y servicios a los que se le aplica el tipo del 7% es en España bastante más amplia que en el resto del continente. Por ejemplo,
los hoteles y los restaurantes tributan al 7% mientras que en muchos países europeos superan el 20%.
Ésta es la cuestión. Si en todos los modelos fiscales del mundo existen impuestos indirectos (en China por cierto del 17%), el debate no debe ser "impuestos directos o indirectos", sino ¿qué niveles de impuestos directos o indirectos son tolerables?. Si nadie se plantea la eliminación del IVA, la cuestión debe ser qué tipo es el justo. Y el 18% es un nivel que nos sitúa en los últimos lugares de presión fiscal en Europa, en un contexto por cierto de caída libre del IPC.
¿Quién paga qué?Tras la crisis, hasta los más liberales han reconocido la necesidad de una administración que actúe como mecanismo de regulación del mercado e, incluso, como locomotora de la máquina económica. Todos menos Sala i Martín y José María Aznar, que continúan adorando a San Mercado. Sin embargo, nadie quiere pagar la factura de la reparación.
Tengo la teoría que esta crisis ha tenido dos efectos diferentes. Unos han caído en un pozo muy oscuro: sin trabajo, sin perspectivas, sin prestación y en breve sin vivienda. Pero para muchos trabajadores la crisis sólo ha supuesto una reducción de los precios, un incremento del ahorro y una hipoteca más holgada. Dice don Royo que eso de la clase media es una invención. Tal vez tenga razón, pero cuando uno analiza
los resultados de las declaraciones de 2007 (el último año disponible) nos permite detectar una parte de la población que vive con una cierta holgura.
Pero nosotros hemos decidido que son las clases altas las que deben sufragar con los sobrecostes del Estado. Por eso se han subido las rentas de capital del 18 al 19% hasta 6.000 euros y al 21% por encima de esta cifra, lo que supondrá 800 millones adicionales. Podemos proponer un aumento de los tipos marginales y añadir 400 más. Pero con eso no vamos a ningún lado. Las clases medias, ésas que dice don Royo que no existe, las que tienen trabajo (el 80% de la población activa), las que tienen una capacidad de consumo elevada tras muchos meses de ahorro, tienen que pagar una parte de los costes. No sólo porque una reforma fiscal que ignore estas rentas sólo recoge migajas. También porque les toca, porque nos toca.
Existe una fractura real entre la población rica y la población media, con unas diferencias de renta escandalosa, es cierto. Pero existe otra fractura entre los que viven razonablemente bien y los que están con el agua al cuello. Y llámenme malpensado, pero tras el grito "que paguen los ricos" me parece escuchar por lo bajini "not in my back yard", que traducido al castellano sería algo así como "a ver si al final con tanta tontería no nos vamos a poder ir este verano a la Riviera Maya". Y otro día, hablamos de la fractura entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo. A lo mejor tiene razón don Royo, la clase media no existe. Son privilegiados, pero no lo saben.