29 de juliol 2013

IPC. Índice Público de Civismo



Ahora que el patriotismo cotiza a la alza en los mercados internacionales y la sobredosis simbólica se ha colado por todas las rendijas, déjenme anotar ni que sea en una nota a pie de página el valor del civismo. Un patriota es un señor que ondea una bandera y un cívico es un señor que nunca deja la basura en el contenedor fuera del horario. Esto segundo no tiene épica, lo sé. No permite crear un grupo en facebook con miles, con millones de seguidores, ni llena las plazas de vítores. Pero es lo que hace que las sociedades sean sociedades (naciones, si quieren) y no solo una entrada en la wikipedia.

Una sociedad cívica es la que estira del tercer principio republicano, el de la fraternidad. Los cívicos se preocupan por los otros, además de por sí mismos y por las notas de colegio de nuestro hijo, que no es más que una extensión de nosotros mismos. Son ese tipo de personas que calibran sus actos no solo por los beneficios que les generan, sino también por los perjuicios que puede crear en los otros. Por eso, no aparcan en doble fila, pagan sus impuestos, renuncian al aire acondicionado, reciclan los envases, toman el autobús o el tranvía y no aceptan una factura sin IVA. Diría que sin civismo no hay sociedad, por más banderas que tapen nuestras vergüenzas.

Es más. Creo que el verdadero termómetro de la salud de una sociedad es su nivel de civismo. Incluso podríamos crear indicadores que nos ayudaran a medir la salud colectiva de nuestra actitud cívica. Así, además de llorar de emoción cuando una selección nacional mete un gol, podríamos prescindir de la secadora y evitar emisiones de CO2 innecesarias. ¿Se imaginan algo así como un IPC, un índice público de civismo, que nos permitiera incluso comparar la salud social de las sociedades (naciones)?. Buscaríamos cuatro indicadores que fueran eso, síntomas de valores cívicos más amplios. Esta sería mi propuesta.

IBD. Índice de Buenos días.

Tomados al azar un número representativo de establecimientos comerciales, el IBD calcularía el porcentaje de personas que entran con un sonoro buenos días (o buenas tardes, claro). "Buenos días" quiere decir que aunque llego tarde al trabajo o estoy mirando una conversación en el móvil o me pregunto si Carlota me ha dejado de querer, me doy cuenta que estoy rodeado de personas a los que de forma automática les deseo que pasen un buen día. El gesto tiene un valor simbólico capital: No solo quiero que me vayan bien las cosas a mi, sino que les deseo a ustedes un buen día.

El IBD está conectado con muchos otros mecanismos sociales de empatía, como agradecer cualquier servicio (del taxista al camarero) con un gracias, disculparse ante cualquier incomodidad (perdón), mirar a los ojos de tu interlocutor y todo aquello que entra del campo semántico de la educación.

IAF. Índice de las Aceras Fregadas

Tomadas al azar un número representativo de aceras de una determinada sociedad (nación), calcularía el porcentaje de aceras que son fregadas por los habitantes del inmueble contiguo. Limpiar una acera quiere decir que me preocupo por este espacio indefinido que ya no es mi casa, pero forma parte de ella. Y aunque la calle es de todos, ese trocito de espacio colectivo es adecentado por un particular.

El IAF también está relacionado con otras formas de cuidado público, como el uso de papeleras, el nivel de reciclaje, el número de macetas que adornan las terrazas y ventanas, el grado de deterioro del mobiliario urbano, la cantidad de deposiciones perrunas y, en general, la preocupación por el espacio público. El índice 100 podría ser Suiza o cualquier ciudad nórdica.

ICP. Índice de Ceda el Paso

Pocas cosas miden mejor el civismo de una sociedad como su actitud en el coche. Si consideramos un conjunto aleatorio de autovías y circulamos en ellos por el carril derecho, pondremos el intermitente para avisar de nuestra intención de adelantar a un vehículo que transita por el mismo carril. Calcularemos el porcentaje de coches que van por el carril izquierdo y que en el momento en que detectan nuestra intención, reducen ligeramente para facilitar la maniobra. En un sentido opuesto, estarán aquellos coches que cuando deducen nuestra intención aceleran automáticamente con el fin de evitarla.

El ICP forma parte de un conjunto mucho más amplio de actitudes cívicas en el volante como respetar un paso de cebra (incluso los que esperan por el carril opuesto), utilizar el intermitente, respetar la distancia de seguridad, mantener una distancia amplia cuando se adelanta un ciclista... Diríamos que todo aquello que no se hace en una calle de Estambul o de Manila. O en las operaciones salida.

ICA. Índice de Contaminación Acústica

Seleccionadas al azar un número representativo de calles y avenidas, se estima el porcentaje de ellas donde el ruido ambiental (como el claxon de los coches, los tubos de escape de las motocicletas, la "música" ambiental de los establecimientos...) no supere un determinado umbral. El ruido es una agresión a los demás, una muestra de egoismo totalmente opuesta a una lógica cívica. Además, los ruidos son una intromisión de la que no es posible escapar. 


Se debería incluso computar el porcentaje de personas que gritan a su móvil mientras caminan, el número de personas que vociferan sus anécdotas en un restaurante, el volumen de los cascos de música de los paseantes, el número de coches que regalan a los vecinos la canción del verano con las ventanillas abiertas...

Civismo, sociedad y colectivo

Acabo. No me gusta la moralina ni los gobiernos que exigen a los ciudadanos cómo vestirse o cómo no desvestirse. No me gustan las normas cívicas, que me recuerdan a los tratados de urbanidad de la España en blanco y negro. Pero reivindico ese civismo espontáneo, que está regulado, de manera que lo ejerce quien quiere y porque quiere. Nadie está obligado a saludar y no le va a ocurrir nada si no lo hace; y eso dota a su gesto de un valor excepcional.

Creo, por encima de todo, en la libertad individual. Pero aún hay zoquetes que contraponen la libertad a lo colectivo, cuando es exactamente el contrario: Solo en una sociedad cohesionada, en un colectivo que tiene conciencia de tal, tiene posibilidades de prosperar un itinerario individual verdaderamente libre. 

Podríamos, por tanto, medirnos, auditarnos. Valorar una serie de indicadores y compararlos con los otros. Como todos los indicadores, los usamos como síntomas de algo más elevado, en este caso, la voluntad de construir sociedades en el sentido etimológico del término. Me imagino un IPC que fuese, por ejemplo, la media de cuatro indicadores: IBD, IAF, ICP e ICA. Tal vez descubriríamos que necesitamos mejorar. ¿Un patriota?. El que nunca deja las basuras en el contenedor antes de las ocho.

13 de juliol 2013

Sexo de 7 a 12



Mientras escribía mi tesis sobre el turismo en Hammamet, conocí a mucha gente en aquella ciudad turística: sabios en excedencia, aprendices de hoteleros, traficantes, agentes de viaje extraídos de una novela de Houellebecq, fotógrafos nómadas, cenicientas en paro y prostitutos.

Entonces Hammamet era una de las capitales de la prostitución masculina. Creo que aún lo es. Europeas faltas de cariño, de besos o simplemente de noches largas, llegaban a la ciudad del Cap Bon para intercambiar sexo por marcos, francos o libras. El café de la medina era el mercado más conocido y frecuentado. Ellos se exhibían, ellas comparaban y finalmente escogían. También había clientes masculinos, más discretos, que se dejaban querer en las playas cerca de Nabeul. 

A los pocas semanas, entablé amistad con algunos de ellos. Coincidimos alguna vez en los cafés que bordeaban el cementerio, allá donde aún no llegaban los turistas, o en el destartalado mercado local. Yo era el extranjero que iba donde no van los extranjeros.

Conversando con ellos me di cuenta que  su actividad había caído en las ruedas dentadas del trabajo. Tenían horarios, días libres, vacaciones, horas extras. Invertían, competían, regulaban precios, fijaban normas, establecían jerarquías... Pero lo que más me llamaba la atención era cómo se parecían sus conversaciones a las de un grupo de oficinistas o de operarios de una cadena de montaje, que discuten en un pub después del trabajo siguiendo un guión casi universal.

Ellos hacían de una actividad proscrita y aparentemente improvisada una rutina. Lo extraordinario devenía obstinadamente cotidiano. Luego he visto muchas otras veces cómo lo excepcional pasa a ser cotidiano, la curiosa habilidad del ser humano por convertir en rutina situaciones extraordinarias.

El turismo es el mecanismo inverso: Intenta crear la ficción, hermosa, de instantes excepcionales. El turismo es la lucha obstinada de un conjunto de rutinas por aparentar momentos mágicos, únicos e irrepetibles. Por eso los besos de 7 a 12 les parecían los besos más dulces del universo.

05 de juliol 2013

50 twitters influyentes en turismo

No están todos los que son y, tal vez. no son todos los que están. Pero por algo se empieza. Este listado reúne los twitters con un klout más elevado, lo que tomaremos como sinónimo de reputación o influencia, lo que es mucho suponer, lo sé. Se han considerado solo los perfiles españoles. Y se ha interpretado el turismo en el sentido más amplio posible (de viajeros a empresarios, de investigadores a consultores). En futuras ampliaciones, subsanaremos las más que probables ausencias.