18 de gener 2006

CASTELLANO EN LA INTIMIDAD (II)

En el primer capítulo de esta trilogía (sutilmente, os amenazo con un tercer post), he intentado defender una tesis contraria a la contraofensiva del PP y sus acólitos: el idioma español no está amenazado en Cataluña. Los indicadores sociolingüísticos ponen en evidencia todo lo contrario. Pero antes de entrar en el debate jurídico (con el que cerraré este tema), me propongo defender el siguiente principio: una lengua también es un patrimonio cultural.

Es difícil argumentar un principio estético o ético. Hace unos días tuve la oportunidad de subir al Castillo de la Verdera, en el pico más elevado del Cabo de Creus. Desde este punto, se divisa como una alfombra de verde y malta todo el Empordà, con sus campos en retícula que imitan un cuadro de Mondrian, con los pueblos de piedra punteados por un campanario y el juego de montañas y valles abiertos por la Muga o el Ter. Desde este punto, se entiende el sentido uterino de la tierra, se puede oir el sonido de la historia (de los barcos griegos a las tropas de Napoleón) y por un momento se puede ver el dedo invisible de Dios.

También se puede oir el tintineo de lo esencial en el monasterio de Sant Pere de Rodes: el juego caprichoso de los capiteles, el corredor al cielo que dibuja la gran nave o la cripta perfecta, donde aún se puede tocar el halo místico. Si al fin logras perderte por el juego de piedra y mar del Cabo de Creus, puedes reseguir las formas aristadas creadas por el fuego y templadas por el agua. El viento de invierno siempre lo cubre todo de un poso de salitre y, poco a poco, la bruma del mar acaba llenando el horizonte de sombras.



El patrimonio es eso. Es el eco de la historia y el sentido de todo. Es el puente con tu identidad o con la identidad de los otros. Puedes oir el sonido de la historia. Es un teléfono directo con aquello que nos hace ser nosotros. Pero en el fondo (ya lo sé) no es más que un principio ético y un principio estético. No apelo ni al marco jurídico, ni a la eficiencia, ni a la rentabilidad. Tampoco el casco antiguo de un municipio es eficiente: mucho mejor la cuadrícula de un ensanche, con el rigor de la línea recta. Tampoco es rentable un parque natural: mejor un gran complejo urbanístico, llaves en mano...

Una lengua es un patrimonio. Es una catedral gutural. Es un parque nacional de sílabas y consonantes. Si no admitimos el valor universal de una lengua, la belleza de su arquitectura, la perfección de su maquinaria, el barniz del tiempo, entonces de acuerdo, que se imponga el español. Pero cada vez que muere una lengua, muere con ella toda su literatura, toda su música y toda su historia (las miles de vidas que se escribieron en ese idioma). Por eso, si desapareciese el catalán, dejarían de tener sentido los versos de Quart:

I a més, què vull?
Un xic de seny.
I un poc de temps.
I un xic de món.
I un poc de sort.
I un poc de mort.
I un poc de Vós.
Ei, si pot ser

Una lengua es un prodigio cultural. José Antonio Millán lleva años demostrándolo en su magnífico portal. Ése es el principio que defiende la UNESCO, a través del proyecto Linguapax. España es un país rico porque dispone de varias lenguas y dialectos. No es Sudáfrica, que con una población similar, dispone de 35 lenguas, pero tampoco es Alemania. Admitir este punto requiere una posición ética (o simplemente estética): el valor absoluto de una lengua. Si no comprendemos que la variedad lingüística no es un problema, sino un patrimonio, entonces no habrá otro camino: matemos el catalán. También los talibanes destruyeron los budas de Bamiyan.

25 comentaris:

Carlos ha dit...

Lo mejor de todo es saber más de uno. Saber hablar más de un idioma también te hace pensar de más de una forma. Saber enriquece y saber idiomas, además, acerca.

don-aire ha dit...

Por cierto, queridos consumidores de este humilde panfleto. Se aceptan comentarios sobre el niu luk. No acabo de encontrarle el punto. ¿Qué os parece?

Citoyen ha dit...

Sobre el niu luk, me gusta más que el color horrible verde amarillo del otro día. Aunque así tan blancuzco se me antojo un poco soso, yo habría puesto de fondo el cuadro de la libertad guiando al pueblo...Xd


Sobre principios estéticos. Existe un grave problema en la oposición de lo sentimental privado e individual en la esfera pública. Le argumentaré compañero, que como materialista considero que las cosas tienen prioridades. Es decir, es aquéllo de la pirámide de las necesidades de maslow, primero uno tiene necesidad de comer, luego de tener una casa, luego de tener serivicios médicos y es posible que en el tercer escalón o en el cuarto puedan existir cosas como la estética, la identidad o el sentimiento de autorrealización. Pero siempre y solamente cuando se han rellenado los otros escalones.

A los individuos que carecemos de identidad cultural colectiva (nací en madrid, mi padre es de cadiz, mi madre de murcia viví 3 años en madrid, ocho en bruselas y 9 en madrid, y actualmente resido en parís, hablo dos lenguas y me gusta por igual el bocata de calamares que el queso francés) nos cuesta entender que desde una comunidad autónoma se argumente que falta dinero para lo más elemental cuando existe una inversión, en mi opinión desproporcionada, en cuestiones como la promoción de la cultura catalana. Es algo difícil de entender, intentaré explicarle porqué.

Pienso que aquéllas personas que tienden a apreciar principios estéticos o ontológicos merecen respeto en aquéllas cuestiones. Es innegable que cada uno tiene la libertad de expresarse en la lengua que le venga en gana o que le parezca mejor. Es parte de su esfera de libertad.

Sin embargo, esto trasciende cuando hablamos de una transposición a la esfera pública de asuntos que, por su caracter sentimental, estético o demás, no son racionalizables. Pienso que no se puede oponer a otros cosas que no sean racionalmente explicables, lo real es racional porque es explicable. Usted me dice que según mi razonamiento promocionar cosas como la cultura, el arte etc serían absurdos, porque son puros principios estéticos.

No, yo no pienso así, promocionar la cultura, el arte etc está muy bien porque contribuyen al desarrollo de la personalidad humana, porque es humanizante, porque forman a las personas en algo más que el sexo y el consumo. Pero lo qeu no está bien es promocionar la cultura y el arte de tal o cual lugar por encima de otros. No veo qué podría contribuir más la protección del catalán al desarrollo de la personalidad que la protección de cualquier otro idioma. Estoy de acuerdo en la existencia de una excepción cultural, pero lo que no entiendo es la existencia de una excepción catalana. Está usted con alguien que lamenta profundamente que en el colegio nunca le explicaran a rosalía de castro o a luis antonio de villena y ni siquiera le mencionara ni lejanamente a Shakespeare Zola Hugo o Joyce. Esta especie de nacionalismo cultural es algo que no puede subsistir. No es posible seguir priorizando el patrimonio por su pertenencia en lugar de por su validez, no es posible enseñar antes a Luis Antonio de Villena que Joyce. Una novela es buena porque goza de reconocimiento o por lo que sea pero nunca no por estar escrita en tal o cuál lengua. Esa política de proteger el particularismo la vuelta a lo nuestro por encima de todo no es explicable desde un punto de vista lógico ni racional.

Usted me explicará (pienso yo) que el catalán es un patrimonio de cataluña, que en tanto que entidad cultural, social histórica, es una tierra que está intimiamente unida a una cultura, una lengua, una forma de vida. Entonces yo le puedo decir que antes que el catalán estuvo el latín vulgar, y antes el latín mas culto, y antes las lenguas prerromanas, y todas ellas fenecieron y nadie se indignó. ¿porqué sería necesario conservar una lengua por encima de todo? Claro, usted me dirá (de nuevo especulo) porque un grupo muy grande de gente se siente unida a esa lengua y la considera importante... Bueno, permitame que les ponga objete al respecto. Si la gente se siente impulsada esporádicamente a hablarla ¿porqué sería necesario promocionarla y protegerla como si se tratara de un oso panda? (broma personal) Y sobre todo ¿porque sería necesario trasponer el asunto a la esfera pública? Tener una administración bilingüe es un lujo muy costoso, con un idioma podría funcionar. Eso no significa postular la exterminación del catalán, nada de eso, que cada uno hable lo que quiera. Pero que es lo que quiere tener el ciudadano ¿una sanidad con buenos médicos o una sanidad bilingüe? Imagino que cuando uno elige al médico o el hospital elige al que tiene mas posibilidad de curarle, no al que se puede expresar en la lengua que no le gusta más. Pienso que en este sentido debería explicarse a los votantes cuanto les cuesta mantener el patrimonio cultural y si tal vez ellos no necesitaría o considerarían mejor invertirlo en otro ámbito. No pienso que haya una muchas personas que no cambie su administración bilingüe por una ayuda mensual para vivienda.

Y repito, esto no significa que no se pueda promocionar la enseñanza gratuita del catalán, pero lo qeu no se puede es obligar a la gente a usarlo porque se trata de n patrimonio cultural. porque para empezar¿quien dice que és y que no es patrimonio cultural? ¿es la cultura gótica o punk un patrimonio cultural? ¿es el franquismo un patrimonio cultural? Imagino que usted se indignará cuando yo defienda que jose maría pemán es un patrimonio cultural o que dionisio ridruejo podía también serlo (o tal vez no, que sé yo), pero lo que tienen que entender es que la expceción cultural particular irracional no es oponible a los demás. PUede usted apreciarla en su casa, en su vida diaria, pero no puede concebir que desde el gobierno del Estado en el que estamos todos integrados se sobre proteja un patrimonio cultural solo y por el simple hecho de que lo consideran un principio estético o ontológico. Los principios estéticos y ontológico son personales y por ello deben permanecer en el fuero interno o externo de las personas, pero nunca transparentarse al espectro político.

Pero siguiendo en la lógica del Estado protector del patrimonio cultural. Hablemos de algo que también puede ser patrimonio cultural. La religión. No creo que pueda usted argumentar que CAtaluña está mas unida al catalán de lo que cataluña, españa o europa en general está unida al cristianismo. Los católicos pueden entonces argumentar que una religión forma parte de un patrimonio cultural, de un principio estético y por ello desde el Estado debe promocionarse el proseletismo hacia tal o cuál creencia. Con una diferencia, esto que parece tan escandaloso, puede ser considerado como servicio público, porque la libertad de creencias es un derecho protegido que la existencia de organizaciones religiosas tiende a garantizar, mientras que el patrimonio lingüistico goza de un orden jerarquico muy inferior en la norma fundamental. Y sin embargo, en españa tenemos una pluralidad de lenguas oficiales y ninguna religión oficial.

Por todo esto, pienso que se debe garantizar que todo aquél que quiera adherirse o sentirse en un determinado patrimonio cultural o como quiera llamarlo, debe poder hacerlo y eso es lo que se debe promocionar: que nadie sea discriminado por hablar tal o cual lengua, ni social ni administrativamente, pero lo que no puede reivindicarse es la sobreproteccion de algo que está en constante evolución y que sólo puede depender del uso que de ella hagan o dejen de hacer los individuos.

Citoyen ha dit...

me gustaría precisar un asunto. La rentabilidad de la qeu usted habla.

un parque natural, el casco antiguo o una catedral si son rentables. Acaso no lo sean económicamente, pero si lo son en cuanto a que contribuyen a la formación de los individuos, al desarrollo de su personalidad. Una sociedad en orden, es una sociedad culta. esto si es rentable. Si es rentable conservar el patrimonio histórico, si es rentable conservar un parque natural porque todo ello contribuye al desarrollo personal de los individuos en la medida en que agite sus inquietudes culturales y les da la posibilidad de acceder aquéllo de lo que provienen en tanto que son seres humanos.

Sin embargo, no veo en qué una lengua puede desarrollar la personalidad de un individuo. Si queremos construir una sociedad en la que quepan todos, y la unidad del género humano (usted sabe, el genero humano es la internacional), lo primero que hay que comenzar a promocionar es el universalismo y el humanismo. No sólo por su utilidad. La sagrada familia es el patrimonio de todos los seres humanos, en la medida en que existe una identidad en tanto que humanos. El amazonas es el patrimonio de todos los seres humanos, aunque muchos no hallamos ido, todos sienten que aquéllo como suyo, todos lo aprecian significativamente. Pero una lengua no es universal, es particular. Una lengua es suya o de unos pocos, no de todos. El oso panda si es de todos, el catalán no, el español tampoco etc... El subjetivismo cultural es demasiado peligroso.

Me dirá usted que no entiende porqué se promocionan las lenguas desde los ministerios de cultura. Pues bien, porque existe un valor objetivo de determinadas cosas a nivel universal. El quijote es universalmente conocido y patrimonio de todos, Luis antonio de villena no (me cae muy mal, lo siento). Pero por otra parte, tampoco se obliga a nadie a adherirse a ese patrimonio cultural, usted se adhiere o no se adhiere, lee a shakespeare o a luis antonio de villena, mientras que en la ley de política lingûistica (de la que hablo de oídas porque no he léido, mea culpa) según tengo entendido se obliga a rotular en catalán, o desde la generalitat se patrocinan iniciativas por el mero hecho de ser catalanas. No, la iniciativas son buenas por su valor objetivo, no por ser catalanas, una obra de teatro es buena por su contenido, no por su lengua. Así lo veo yo.

No niego la "utilidad cultural" o "ecológica" de determinadas cosas, como las catedrales o los cascos históricos: son testigos de la historia y de las raíces. La lengua, sin embargo, no puede tener un tratamiento idéntico, porque es algo puramente subjetivo y no goza de universalidad.

El Perdiu ha dit...

Aquí va una voz discrepante don aire. Creo que tu argumentación no es política sino puramente estética. Esa tierra que recorres y que tanto te inspira no habla ningún idioma. En realidad, no lo ha hablado nunca. El catalán y el español que ahora se hablan en ella fue fruto de la descomposición del latín. Nadie lloró entonces por ello; ni tampoco cuando, siete siglos atrás, desapareció el idoma que hablaban en aquella zona los layetanos. Pensar que las lenguas son, en sí mismas, un patrimonio cultural me suena demasiado al espíritu nefasto del volkgeist. ¿Dónde está escrito que una lengua sea un patrimonio? No, lo son en tal caso las creaciones escritas en esa lengua.
Es evidente que no es cierto lo que señalas cuando afirmas que "Pero cada vez que muere una lengua, muere con ella toda su literatura, toda su música y toda su historia". Tenemos y podemos disfrutar de los textos de Tácito o de Julio César en Latín y su lengua hace siglos que dejó de hablarse.
Considerar un ser vivo a la lengua, que nace o muere, es una idea típicamente romántico nacionalista. España no es un país rico por disponer de varias lenguas. Igual que Alemania no es pobre por tener solo una. Antes al contrario, aunque sea incorrecto decirlo, las lenguas están para comunicarse. Si para ir de Jerez a Gerona me basta con una lengua soy más afortunado que si necesito hablar tres. Las lenguas son útiles o no son, con independencia del dinero que nos gastemos. Si los catalanes sienten que el catalán les es util, lo seguirán hablando; ni el franquismo pudo ni la esquerra podrá con ella. Si consideran que les es más útil el castellano, el catalán irá desapareciendo. Es lo que hay. Se llama soberanía de las personas...

don-aire ha dit...

Querido Citoyen

1. Hay un principio esencial que nos separa. Yo también hablo diversas lenguas, unas cuantas más que usted. Hace no mucho estuve en Japón y una de las cosas que más me fascinó fue su lengua, tan delicada como una hoja de loto. Mi primer instinto fue aprender un centenar de frases e indagar un poco en el mecanismo del lenguaje y de la escritura nipones. Créame. Es fascinante.
Una lengua es un acto cultural por excelencia. Un pueblo, poco a poco, consensúa significados, giros, perífrases, homonimias, sentencias, refranes, cacofonías, insultos, palabras de amor... Se necesitan millones de personas y centenares de años para crear una estructura básica. No hay Catedral que supere tanta belleza, tanta perfección.
Si no es capaz de lamentar cada vez que muere un idioma, entonces nuestro diálogo será muy difícil.

2. No comparto en absoluto el concepto del relativismo cultural. Yo también nací en Salamanca, he pasado mi infancia en Extremadura y vivo en Cataluña. He estudiado en Francia, en Tunicia y en Canadá. Pero el hecho de que cocine en un wok, que me guste el tango o Caetano Veloso y que me encanten los grandes fotógrafos franceses (de Lartigue a Doisneau) no quiere decir que no entienda el valor de las identidades.
Es un error confundir la capacidad de adaptar, conocer y celebrar rasgos culturales diferentes con la negación de la identidad cultural.
Cuando era niño, me enseñaron la poesía de Gabriel y Galán, un poeta mediocre, pero extremeño, que cantaba a la dehesa, al campo y las encinas y que, por ello, me encantaba. A Joyce ya lo leí más tarde.
Yo no comparto ese falso universalismo. Me gusta ir a la medina de Túnez, a las haciendas de Salta y Jujuy, a las ciudades medievales de Finlandia o los poblados de Lesotho y reconocer una cosmología que no es la mía. Y eso no tiene nada que ver con el ombliguismo, que es una reacción primitiva que detesto.

3. Por eso, no estoy de acuerdo con la diferencia que hace entre "cultura universal" y "cultura no universal". (La primera sería aquélla que merece ser reconocida por el poder público y la segunda, no). De entrada, yo defiendo que todas las aportaciones culturales nacen en un contexto: son siempre locales. Dalí es un pintor del Empordà. No hay Dalí sin el mar, sin el Cap de Creus, sin un Figueres republicano y efervescente. Luego, ha adquirido un valor universal, sin duda. Pero es un autor local.
Desde el Taj Mahal a Petra, de la Catedral de Burgos a el Grito de Munch, los productos culturales sólo se entienden por el contexto que les da sentido. Incluso cuando las normas artísticas intentan saltar fronteras, es posible reconocer la deformacíón de lo local (como el románico lombardo o el plateresco). Lo que hace universal una obra no es que niegue su identidad de origen, sino que su capacidad de fascinación supera los límites del espacio que lo creó.

A pesar de todo, no me parece lógico que sólo debamos prestar atención a la cultura universal. Que un pueblo interior proteja su casco interior en su planeamiento municipal no es un acto de universalismo. Sería más lógico y más rentable que dejase levantar cinco pisos de altura, en vez de obstinarse por mantener (a un alto precio) edificios de planta baja, grandes espacios y mantenimiento ruinoso. No es un acto universal: es un acto local. Pero todos lo entendemos

4. Porque llevado a su extremo, la negación de las identidades locales llevan a la crisis del mismo concepto de patrimonio. Tiene razón: Desde su perspectiva, todo es patrimonio y nada lo es. Yo también me he enfrentado a ese dilema en la gestión urbanística. ¿Debemos preservar o no una casa del siglo XVI?; ¿tienen valor las antiguas industrias del XIX?; ¿no sería mejor derruir aquel viejo molino de agua que amenaza ruina?. Y aunque es una decisión subjetiva, la legislación española contempla las figuras del BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional) y del BCIL (Bien Cultural de Interés Local) y unos criterios laxos para su delimitación.

La defensa de un BCIL o de un espacio protegido local no es un acto de localismo. Yo quiero que haya miles de BCIL en España. Me gusta llegar a una ciudad y reconocer en la entrada su sentido más profundo. Yo no quiero proteger el catalán: me gustaría proteger todas las lenguas del mundo. La defensa de una identidad (incluso si no es la propia) no nos hace esclavo de ellas: todo lo contrario.

5. La cultura no sólo es material: también es inmaterial. Hace unos días, la UNESCO declaró la fiesta de la "Patum" de Berga patrimonio de la humanidad. En la comarca del Empordà se celebra desde la época medieval la "Dansa de la mort", una de las más bellas escenas que he podido presenciar jamás. Y la lengua es un patrimonio inmaterial. ¿No es universal?. No. Pero es cultura, es patrimonio y es identidad.

6. Yo no creo que la inversión en cultura de la Generalitat de Cataluña sea desmesurada. Y no es cierto que eso impida que se hagan hospitales y escuelas. En general, la inversión cultural de España es absolutamente vergonzosa.
No comparto la escala de Maslow. Es apriorística y sesgada. Cada sociedad es libre de decidir qué considera prioritario y qué le hace más feliz. No creo que exista una escala a priori que obligue a orientar el gasto: Yo, como seguramente usted, disfruto mucho más con un paseo que con un automóvil.
La cultura no tiene que ser rentable. Ni tampoco sé si tiene que desarrollar la personalidad. Yo no soy tan utilitarista y pragmático. Pero si uno va a Finlandia o Canadá y constata la diferencia cultural entre estos países y el nuestro cree que ésta es una de las razones de la diferencia que aún nos separa.

don-aire ha dit...

El Perdiu

En primer lugar, no es lo mismo que una lengua desaparezca porque se deforma hasta crear nuevas variantes (como el caso del latín) que una lengua muera por inanición.
Si en el País Vasco se deja de hablar el vasco, yo sí lo lamentaré. Ése es el problema. Vivimos en un país que no reconoce el carácter patrimonial de una lengua anterior al indoeuropeo.

En realidad con las lenguas está pasando lo mismo que con la biología. De la misma forma que perdemos biodiversidad y ello supone un empobrecimiento genético preocupante, la sociedad está perdiendo linguodiversidad. Hay asociaciones que protegen el lince. ¿Por qué no el vasco?.

Ya he dicho antes que no es un razonamiento científico, sino una cuestión ideológica. Pero tan ideológica es la mía como la tuya. También puedes pensar que para ir de Jerez a Girona (que es el topónimo oficial INE de la ciudad) es mejor una autopista de seis carriles que se lleve por delante el Cabo de Gata, la Albufera de Valencia y el delto del Ebro. Seguro que llegas antes, pero ¿por qué tanta prisa?

Citoyen ha dit...

me reservo el derecho de contestar cuando mi examenes hayan terminado...

Pero si usted no es utilitarista ¿que demonios es? ¿como mide la efectividad o inefectividad de una política?

También me gustaría que me explicara su opinión sobre lo que he comentado respecto a las confesiones religiosas y porque considera (imagino que lo hace) que no es extrapolable. Porque al fin y al cabo ¿hay algo que defina más la identidad que la confesión religiosa?.

Un saludo.

Lucien de Peiro ha dit...

Considero tan apasionante como preocupante la primera y larga intervención de Citoyen. Apasionante porque habla desde el corazón con una batería de argumentos que, sacada fuera de contexto, casi comparto plenamente. Preocupante porque desanima muchísimo leer de una persona mínimamente cultivada y educada algunos comentarios que tan sólo asociaría a sujetos fuertemente polarizados o radicalizados. Eso sí, dichos comentarios se presentan bajo un manto de tersa estructura sintáctico-verbal.

Creo que las repsuestas de Donaire han sido acertadas y no es de recibo destacar que a ambos les separan sensibilidades distintas. El problema de la suya, Don Citoyen, es que está impregnada de un fuerte componente pragmático así como trufada de un torrencial materialismo. Por una lado creo y defiendo el pragmatismo, que sin ser la panacea, está muy en desuso por parte del ciudadano medio, pero por otro lado considero bastante grave la aproximación que hace del hecho lingüístico al campo de campo de lo material.

Voy a reproducir, con su permiso, un fragmento de su segunda intervención que servirá para centrar lo que pretendo decirle. Es un recorte mínimo:

“Sin embargo, no veo en qué una lengua puede desarrollar la personalidad de un individuo”.

Sé que siempre conlleva un ligero componente o aroma de injusticia centrar la crítica de un texto bien elaborado en una sola frase que, además, corre el peligro de estar fuera de contexto. Pero en este caso no hace falta contexto alguno para captar el sentido de la frase, el mensaje que encierra, su más profundo laberinto de significaciones.

Esta frase que, desde mi modesto punto de vista, se retrata ella sola y pone de manifiesto algunas cosas que el señor Donaire ya ha verbalizado y que yo pretendo comentar: en primer lugar, anima a pensar que la persona que dice algo así no es capaz de percibir toda la magia, toda la belleza y el poder arrebatador de una lengua, la que sea, aspecto que contradice a otros fragmentos de su intervención. En segundo lugar, la frase denota una importante carencia en cuanto a la comprensión y establecimiento de lo que es la personalidad de un individuo. Decir que la lengua no desarrolla la personalidad es como decir que las matemáticas no ayudan a desarrollar las ciencias físicas. Y en tercer lugar, me atrevo a intuir un descuido inherente a su tropiezo, pues además de que la lengua, indudablemente, es un factor determinante en el desarrollo de cualquier individuo, añado que no es menos determinante en el desarrollo de un colectivo.

El señor Donaire, que siempre demuestra unos modales exquisitos, ha tratado de explicitar brevemente, y con cierta sutilidad, las maravillas de las que una lengua es capaz, y así nos ha obsequiado con un poético fragmento de Quart. Cualquiera que se haya estremecido ante unos versos ideales, ante unas frases perfectamente sinuosas o unos adjetivos electrizantes, sabe en el fondo de su corazón que el medio utilizado para alcanzar el éxtasis intelectual no puede menospreciarse. La lengua, cualquier lengua es importante, no, es fundamental por ella misma, aunque tan sólo la hablen cuatro gatos. Cualquier lengua se defiende fácilmente de los que la pretendan atacar y se sitúa muy por encima de los que pretenden reducirla al espectro comunicativo al apelar a su integridad, a su propia originalidad, a su inéquivoco ADN. Quiero decir que basta con leer un solo original inmortal, cualquier clásico imperecedero y a continuación atreverse con su traducción a cualquier otro idioma para darse cuenta de lo maravillosa que es una creación perfecta, redonda o coherente en relación al binomio -ideas/materialización de las mismas-, verdadera quimera y objetivo del que pretenda sublimar el proceso de creación literaria.

Y quisiera ahora explicitar lo que ya he apuntado antes, y es la compleja perfección de la lengua, medio y fin en sí misma. La lengua es medio porque, por ejemplo, permite que yo exponga mi pensamiento de forma que sea comprendido por cualquier sujeto que la conozca. Y la lengua es fin, porque la importancia de su disfute, de su deleite es absolutamente innegable.

La música es arte y el lenguaje puede llegar a ser perfectamente musical, como la más emotiva de las composiciones que jamás se hayan plasmado en un pentagrama. Usted, señor Citoyen, ha mencionado a Joyce, el gran escritor Irlandés. El lenguaje, que Joyce supo moldear magistralmente, puede ser defendido, puede ser tratado de modo intervencionista, arriesgar en su defensa, en su conservación, en su estudio, en su universalización, por difícil que ésta pueda llegar a ser. Joyce comprendía el sentido de una vida llena, repleta de emciones y virtudes, una vida con sensaciones de intensidad, con bellas imperfecciones, una vida carente de rutina, exenta de languidez. Joyce entendía el sentido del arte, de la vida como un don que debe exprimirse, y así lo dejo escrito en una de sus obras maestras, “The dead”, donde plasma una idea plena de amor por la vida:

“mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida” (traducción al castellano)

Pero Joyce no descubría nada nuevo. El ser humano ha percibido desde siempre la importancia del “tránsito distraído” que protagonizamos entre nuestro nacimiento y nuestra defunción. Tránsito distraído, que no es lo mismo que tránsito a secas. Homero mismo daba cuenta de este sentimento universal en la Ilíada:

“Mejor es perecer, o bien, vivir
de una vez por todas,
que lentamente irse extenuando
en contienda feroz y de esta guisa,
tan vanamente, junto a las naves,
durante largo tiempo, y por obra
de hombres inferiores a nosotros.”

Señor Citoyen, usted necesita añadir distracción en su tránsito por la literatura, por el maravilloso mundo de las letras, pero no hablo de la distracción de las ideas, sino de la distracción misma del lenguaje, porque el arte es también distracción, como es expresividad, sentimiento y verdad. El lenguaje es bello en sí mismo, y mucho más si se utiliza con respeto y devoción. Y así es como, por ejemplo, Parménides no mencionó a la Luna porque comprendía la belleza del lenguaje, comprendía su realidad como arte en mayúsculas, como herramienta de seducción, como fin en sí mismo, y prefirió hablar de “una luz ajena, brillante de noche, errante en torno a la tierra”. Y así es como Florencio Díez retrató la tristeza de los que no comprendían la belleza que llamaba a su puerta, y magistralmente ocupó el lugar de una de sus lágrimas para entenderlas en su fluir desde los ojos de aquéllos:

“Yo, destello de la tristeza
o viso de alegría,
que lloro cuando me lloran
cayendo por la mejilla,
y en mi doble apariencia
presento el hondo sentimiento
del que me plañe y enjuaga,
pues el sollozo del que lamenta,
el gemido del que padece,
o el gimoteo del que se queja,
son el marco de mi presencia,
consagración de límpida esencia
y hado de invisible lumbre.”

Señor Citoyen, su exposición me ha parecido fría, pero no por sí misma sino por llevarla a cabo en el marco de un debate sobre la lengua. He tratado de no mencionar ninguna de las lenguas que utilizamos comúnmente, porque no se debe circunscribir mi digresión a ninguna de ellas en concreto. Una lengua debe ser defendida, promocionada, estimulada, incluso debe ser cortejada, mimada y, si es posible, la cogeremos cariñosamente de la mano. El debate lingüístico debe separarse con urgencia del debate político-identitario, es posible, pero los tesoros culturales no se pueden dejar en manos de la selección natural, porque en tal caso durante el pasado puente de reyes no hubiese podido subir a la torre de Pisa, ni siquiera la hubiese podido admirar, si no se hubiese apuntalado. Si la Toscana fuera nuestro país, y sus monumentos nuestras lenguas, el Duomo de Firenze sería el castellano y la torre de pisa el catalán.

El Duomo, señorial y elegante, con su blanquecina silueta recortada por franjas oscuras y coronado por la cúpula de Brunelleschi, ejerce un impacto imborrable al que lo admira a sus pies, y cuando subes por sus más de trescientos escalones, a la cúpula inmortal, joya del renacimiento, superando un desnivel de lozana consideración, sientes en todo su esplendor el infinito valor que tantos seres humanos de desde hace muchos siglos han ido confiriéndole, aportando a su grandiosidad las pequeñas pero adorables pinceladas de su buen hacer individual.

La torre de Pisa, por el contrario, posee una belleza hasta cierto punto enigmática, acrecentada por su inclinada condición, causada por un suelo endeble, arcilloso, deficitario en firmeza, una base a duras penas asentada. La torre ha sido apuntalada sistemáticamente y no son pocos los que la han dado por terminada, agoreros del derribo inevitable, conformistas culturales privados de una punta necesaria de sensibilidad.

La lengua, sea la que sea, es tan valiosa como el más aclamado de los monumentos, porque cualquier lengua es un monumento en sí misma, a veces, un solo autor ha creado un monumento con su propia lengua (Goethe mismo) y los seres humanos no estamos ni capacitados ni moralmente autorizados para maltratarla ni a dejarla en manos de Dios.

Sirajoyfueraliberal ha dit...

Quememos los vaqueros, enterremos los automoviles y saquemos los coches de caballo, desprendémonos de las neveras y retormemos a las 'fresqueras', olvidemos las bombillas y restauremos las lamparas de aceita,...

Si una lengua muere es porque la gente no la utiliza, si la gente no la utiliza es porque no es útil, y si no es útil no lo será más porque gastemos millones en obligar a la gente a utilizarla.

Si es patrimonio cultural pero no es útil, dejemósla para el museo. ¿Acaso nos vestimos como en la Edad Media? Pues existen diversos museos que corservan piezas de aquella época.

Un idioma tiene una función: comunicar. Si no la cumple... para el museo!

Y se lo digo como asturiano, no vean ninguna maniobra nacionalista española. En Asturias tenemos un idioma que cada vez se habla menos. Yo le tengo cariño porque es el idioma de mis antepasasdos. Tengo algún libro en ese idioma pero nunca lo he aprendido. Pero lo que repatea es que se intente inventar vocablos. Se trata de un idioma fundamentalmente rural porque cuando realmente se hablaba no existían muchas de las cosas que ahora se quieren traducir.

Lo último sería que ahora nos obligarán a vivir en las casas de pueblo con los vestidos tradiocionales porque es un patrimonio cultural. Los patrimonios al museo y ante todo LIBERTAD para hablar lo que quieras, sin comisarios políticos.

Respecto al niu luk, mejor que el anterior pero yo prefiero el fondo totalemnte blanco.

Coase

El Perdiu ha dit...

Es evidente que mi postura responde a un planteamiento ideológico. Las personas, primero. Sus herramientas, después.
Pero no mezclemos deseos con realidades.
En una sociedad razonablemente libre y razonablemente abierta, la desaparición de un idioma no obedece a un plan preconcebido, sino a la voluntad de sus hablantes, no lo olvides, porque parece que hay una mano negra que hace por ejemplo que la gente prefiera ver cine en catalán que en castellano o leer prensa en castellano antes que en vasco. Es duro decirlo, pero es así. Luego si el vasco desaparece, que tengo la sensación de que lo hará a medio plazo, será porque el conjunto de personas que lo ha hablado lo considera menos útil que otra herramienta de comunicación. Una lengua no es mejor que otra porque sea anterior al indoeuropeo. Eso no le da valor como lengua, se lo dará de cara a los estudios de historia o filología, pero no en cuanto a instrumento de comunicación. Según tu razonamiento, al que no le niego lógica, habría que lamentar también la desaparición de los gremios (un patrimonio sociolaboral) o de los walkie talkies (patrimonio tecnológico de mediados de los años cincuenta).
El planeta lleva perdiendo biodiversidad desde que existe, y no acabo de entender dónde está el empobrecimiento. Las especies llegan y se van; ¿nos ha empobrecido la desaparición hace 65 millones de años de los dinosaurios? ¿En qué?
No niego el derecho de nadie a asociarse en defensa del lince o del vasco... cada uno que se asocie en defensa de lo que quiera. Eso es lo bueno del sistema abierto.
En fin, sobre Gerona. Cuando hablas en catalán nadie te exige que digas Huesca cuando te refieres a Osca ni Zaragoza cuando hablas de Saragossa. Explícame exactamente porqué los castellano hablantes tenemos que decir un topónimo en catalán cuando cuenta con nombre castellano desde hace más de mil años. Me parece que hay que ser respetuoso con el otro. Si hablo en catalán digo Girona, si hablo en castellano digo Gerona. Y, sinceramente, me importa poco lo que diga el INE, y mucho menos me va a decir a mí el Estado cómo tengo que llamar a las cosas. Justo hasta ahí podíamos llegar.
Cordialmente

Lucien de Peiro ha dit...

Sirajoyfueraliberal, cuando habla de lenguas que no se utilizan y de los museos me pregunto: ¿qué está diciendo? ¿por qué dice eso aquí? Porque es indudable que el catalán es utilizado, y quisiera comentar de una vez por todas un argumento que detesto pero que algunos parecen obviar: ¿De verdad creen que se dedican más esfuerzos políticos y económicos en ayuda del catalán que en ayuda del español?

Por favor, ¿contra que rgumentan estos liberales?, porque no tengo ni idea.

JFT ha dit...

me parece que el gasto menos justificado del nuevo entorno administrativo de las CCAA son las inversiones en mantener y recuperar todo atisvo cultural del pasado. Entre esos gastos el más lamentable es el dedicado a implantar las lenguas autoctonas. Parece que hay una deduda pendiente en ello. No hubieran desaparecido sino hubiera colonizado España un grupo de castellanos.
lo interesante del debate es su lado conservador y carca.
no sé de donde ha salido esta corriente new paleta que me hace estar condenado, de por vida, al lugar en el que he nacido. No sólo tengo que asumir quien soy. Tengo que esperar, primero, a que se haga justicia con la historia y pueda volver a un estado previo de equilibrio tribal.
Me importa poco los paseos que uno se de entre trigales y roquedos para admirar, con kafkiano romanticismo, el terruño. Lo que si me importa es el tiempo perdido. Pasaremos unos cuantos años dedicando esfuerzos, recursos y fuerza policial en implantar a la fuerza elementos que, pasando los años, volverán a su sitio. El idioma es una opción que dependerá de donde encuentre mi felicidad pero no es una condición para esa felicidad. Miles de gallegos hemos emigrado y a pesar de la morriña, nos importa poco recuperar el gallego o los zuecos que usaba mi abuela.
Lo que no llego a justificar es porque los partidos políticos, sectas de sectas, fracasan en sus propositos y en sus fines, tengan que poner de moda en nuestra sociedad debates que sólo quieren justificar el sueldo que ganan los representantes.
Parece que alguién echa de menos que haya desaparecido la Sección Femenina y la conservación de esos elementos propios de cada región.
En una sociedad de mujeres y hombres libres, las opciones tienen que ser al mismo nivel. En una sociedad dominada por partidos políticos, sindicatos y multinacionale ¿qué podemos hacer? aguantarnos.
Sólo nos queda abrir la libertad de Internet al debate político y romper de una vez estás dinámicas de aprobar o suspender cada 4 años sin poderlo hacer de continúada y para cada tema.
repito: no estoy condenado a ser lo que soy por haber nacido en no sé donde. YO NO LO HE ELEGIDO y puedo cambiarlo y hacer lo que me de la gana. Solo faltaba. Otra cosa es que estas dictaduras de la opinión pública me impongan más deberes que los que ya tengo. Pero cuando las ideas fracasan sólo queda el futbol y demás sentimientos pasionales, irracionales y pendencieros.

Sirajoyfueraliberal ha dit...

Lucien; ¿En qué lugar de España se multa a tenderos por rotular en un idioma que no sea el español? ¿Cuántas presupuestos políticos se destinan al fomento del uso del español en España? ¿Cuáles son los 'policias lingüisticos" de la Administración Central (porque en Cataluña tendrían bastante trabajo)? ¿En qué lugar de España se revisan los historiales médicos para comprobar cuánto se utiliza el idioma español?

Si el catalán es utilizado, ¿por qué los nacionalistas tienen esa obsesión en defenderlo?

No se trata de en qué porcentajes son utilizados un idioma u otro. Se trata de qué idioma es impuesto, qué idioma no se permite hablar con libertad.

Coase

pululante ha dit...

@Don-aire
Donaire dijo "Yo no quiero proteger el catalán: me gustaría proteger todas las lenguas del mundo."

Me alegra comprobar que piensa así. Pero volviendo a la realidad, los hechos que expone Coase anteriormente son tozudos y apuntan precisamente en la dirección contraria: persecución del español. Y esos hechos están en el debe del Gobierno que usted apoya.

Yo defiendo que la gente use el idioma que quiera y se le facilite ese uso, pero de ninguna manera que se intente imponer uno sobre otro o se persiga a quien no utilice uno de ellos.

Anònim ha dit...
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don-aire ha dit...

Coese

1. Si una lengua muere es porque la gente no la utiliza [o porque se la ha perseguido].
Fíjate que se podría utilizar este argumento "contra" los que piden el español en Cataluña. ¿Si hay más gente que habla en catalán que en español, para gastar tantas energías en el segundo?.
A pesar de todo, yo quiero una Cataluña bilingüe.
2. Lo de que el patrimonio debe quedarse en un museo... Verás, yo es que soy de la escuela francesa, la de la nueva museología (museos al ire libre, centros de interpretación...). Tendrías que cuestionarte esa tendencia a asociar identidad con zuecos. La identidad no (sólo) es pasado. Yo soy yo y mi memoria.
3. La fabla, sea la que sea, deyures ye fea nin da la risa; lo feo i lo guapo, la risa i la pena, lo delicao i lo basto, lo palenciano i lo montiego tan nel alma del que fala

don-aire ha dit...

Lucien

Eso es lo que yo quería expresar. Que una lengua es bella no sólo como medio, sino también como fin. O, dicho con menos poesia que la tuya, que si te esfuerzas, llegarás a ver la belleza del arado, además de la del campo que rotura.

don-aire ha dit...

El Perdiu

1. Como siempre, nos separan las ideas. Lo tuyo es una opción ideológica tanto como lo mío.
2. Los idiomas nacen y mueren, pero también se apoyan, se prohiben, se estimulan o se corrompen. La historia de las lenguas es también la historia de la política de las lenguas.
3. Fíjate que hay castellanohablantes que se quejan de una cosa que tú defiendes. Vienes a decir: "Dejemos que la sociedad decida libremente la lengua". ¡Pero si hay castellanohablantes que no lo quieren y que piden "protección" para el español!.
4. No es cierto que siempre se ha perdido biodiversidad. Mueren los dinosaurios, pero eso permite el desarrollo exponencial de otros vertebrados. Ahora, desaperecen sin relevo especies vegetales y animales. El empobrecimiento de la biodiversidad es análogo a la tendencia a una sociedad menos plural, menos diversa, menos rica.
5. Es verdad que en español Girona es Gerona. También es cierto que el topónimo oficial reconocido es Girona. Ante el empate, mejor un guiño conescendiente. Siempre abre puertas. Y que conste que no dejo que me llamen "Josep Antoni"

don-aire ha dit...

jft

1. A usted nadie le obliga a sentirse lo que quiera. Si usted es ciudadano del mundo, o de la Galaxia Andrómeda, alabado sea el señor.
2. Le he intentado explicar que la defensa de un patrimonio local no tiene porqué ser un acto local. Yo he participado en campañas en apoyo de un recurso cultural que está en otro continente.
3. El respeto por lo local no es paletismo. Ante el determinismo de la globalidad, siempre nos queda el posibilismo de la localidad. Yo soy de muchas localidades. Como usted, escojo mi identidad, no me la impongo (ni me la imponen).
4. No existe la no identidad. En el fondo, aunque no quiera, bebe de muchas tradiciones diferentes. Y come, bebe, habla, lee y se estremece porque está en unas coordenadas culturales. El relativismo no existe, al menos entre los humanos.
5. No sobreestime tanto el poder de los partidos. Se sorprendería si se diera cuenta que la mayoría de las cosas que nos pasan, es (a) porque queremos; (b) porque sí. Las teorías conspiratorias antisistema empezaron a perder peso en 1989. Ahora tienen la misma validez que los Sabios de Sion o el Código da Vinci.
6. No voy a perder el tiempo explicándole que un modelo administrativo cercano al ciudadano (como las CCAA) es mucho más eficiente que un gran organismo central en Madrid o en Bruselas, porque es usted de convicciones firmes. Consuéle pensando que la mayoría de los españoles considera que las CCAA son un acierto.

Lucien de Peiro ha dit...

Sirajoyfueraliberal (SRFL), mi comentario de antes era detestable (y así lo avisé) porque se acerca o entra de lleno en el terreno de la comparación, y yo mismo lo veía detestable por otro motivo, porque me temía una parrafada como la última que me ha dedicado, parrafada que acude rauda a la comparación ya que usted se siente con derecho a hacerlo al haberme visto a mí caer en la misma coyuntura.

Por otro lado, y sin tratar de eludir su exhortación, creo que usted ha manipulado el sentido de mis palabras, pues me habla de situaciones en las que se castiga, se multa o se actúa de forma criticable. Tan sólo me habla o me pregunta en términos "positivos" o de discrimnación positiva por los presupuestos políticos que se destinan al fomento del español en España. Pues mire, no sé exactamente de qué presupuesto dispone el ministerio de educación, no sé cuantos libros de texto se editan con cargo a las distintas administraciones públicas, no sé exactamente quién financia el Instituto Cervantes, no sé quien paga a los lingüistas que trabajan en RTVE, tampoco estoy muy seguro de quién paga la participación española en las grandes citas, congresos, exposiciones y ferias de literatura que se organizan a lo largo del mundo, no tengo ni idea de quién pone dinero de su bolsillo para que se celebre por todo lo alto el centenario del Quijote (muy bueno el anuncio de la junta de Castilla La Mancha en el que un conjunto de imágenes simulaban el rostro de Alonso Quijano) y no sé qué narices hago hablando de cosas tan evidentes.

Señor SRFL, no se embale sobre este asunto porque puede salir escaldado. ¿Y si se dedican más esfuerzos en Cataluña en beneficio de la lengua catalana? ¿Hay algún problema? Claro, usted me dirá que ese beneficio conlleva un daño hacia el castellano y yo voy a decirle algo que no debería sorprenderle si me ha seguido con atención. Lea bien, y respire, porque a pesar de todo le voy a decir algo que compartirá a la primera: en Catalunya se registran episodios de discriminación hacia el castellano. Sé que usted me cree cuando digo esto, me cree porque lo sabe, no porque haya depositado confianza en mí (no dudo que así es). Lo curioso para mí y para una mayoría inmensa de catalanes es o sería que usted sólo conoce una parte de la tarta. ¿Por qué sólo habla de los episodios de discriminación del castellano? Si está muy bien que los mencione. Es muy positivo. De hecho hay páginas web (segurísimo que usted conoce al menos una) en las que se citan con profusión este tipo de agravios contra el castellano. Creo que el señor Donaire ha sacado alguna a colación. Pero claro, ¿cómo se llaman los que afirman la existencia de un problema basándose en un muestreo absolutamente subjetivo? Pues hay dos respuestas, con perdón: o son tontos, o son unos manipuladores. ¿Qué prefiere para usted mismo? Yo creo que la segunda opción. Ahí está la clave: manipulación.

¿Hay manipulación en el que afirma que hay episodios de daño al castellano en Cataluña? No la hay si lo deja ahí, si no sigue hablando en la línea que yo critico: el problema, la manipulación, surge cuando a continuación se afirma que el castellano está amenazado en el territorio catalán. ¿Daños al castellano? Sí, se acepta. ¿Castellano en peligro? ¡Meeeec! Error. ¿Por qué es erróneo afirmar que el castellano está en peligro? Pues es tan fácil y elemental que da un poco de vergüenza plantearlo, pero lo haré intentando no sonrojarme por la obviedad: porque así lo percibimos la inmensa mayoría de ciudadanos de Catalunya. Por favor, me adelanto: no trate de rebatir lo que no conoce. Podría decir otra cosa: el catalán sufre infinitos episodios más de discriminación que el castellano y, a pesar de ello, yo no creo que el catalán esté especialmente en peligro (aunque algunos agoreros lo afirmen). Digamos que el catalán tiene sus problemas, sus dificultades generadas en buena mediida por la inevitable (y celebrada (por mí seguro), que no se me malinterprete) presencia del castellano. Entonces, si el catalán, a pesar de su inmensa desventaja, a pesar de sufrir muchos más daños que el castellano, no está en peligro, ¿se puede afrimar que el castellano sí lo está? Va a ser que no.

Fíjese, señor SRFL, que he dicho que el catalán pasa por dificultades debido a la inmensa fuerza del castellano. ¿Hemos por ello de cargar contra dicho idioma tan preeminente? En absoluto. La idea que percibimos los ciudadanos catalanes (la mayoría) es que la situación de desventaja que vive el catalán, requiere de un esfuerzo que ayude a normalizarlo. Sí, intervencionismo. Por un lado es razonable la idea de que la historia es la que dicta si un idioma vive o muere, y no hay que estirarse de los pelos ante dicha evidencia. Pero claro, también se hacen esfuerzos ingentes en numerosos zoológicos de todo el mundo por salvar a determinadas especies en peligro de extinción y nadie lo ve mal, o al menos los que pudieran verlo mal no hacen tanto ruido. Tambien es intervencionismo. Lamento haber matado el argumento de algunos por la evolución natural de las lenguas como ataque contra los que tratan de mantenerlas vivas (señor Citoyen, ¿recuerda sus frías palabras?), y lo lamento porque era un argumento que daba vidilla, pero sobre todo lo lamento porque yo quiero llegar a otro lado al quid de la cuestión. No es ahí donde pretendo justificar la defensa o el intervencionismo en asuntos lingüísticos. De hecho, el intervencionismo, si no se abusa de él me parece positivo, por lo que, por ejemplo, las acusaciones contra el Estatut por intervencionista me parecen elogiosas. Claro, la derecha sólo sabe atacar en el terreno de las sensibilidades, porque en el de la razón no dan ni una.

Sus preguntas, señor SRFL son malintencionadas. Las leo otra vez. Revisión de los historiales médicos: seguro que no se hace en un lugar donde no exista el bilingüismo. Habla de policías lingüísticos y del trabajo que tendrían los de la lengua castellana en Cataluña si existiesen: jejeje, usted es liberal, no me cabe duda. Odia el intervencionismo. Adam Smith debe ser un ídolo para usted, señor SRFL, si es que sabe de quien le hablo. Usted debe considerar a EEUU como su Meca personal. Le molesta que la Generalitat intervenga en asuntos lingüísticos, ¿verdad? Veo que es usted un defensor de las minorías (las que le interesan, todo sea dicho), lo cual le podría honrar si no fuese por su tendenciosidad. Le honraría, como digo, esa preocupación que demuestra por ese sector de la población catalana que detesta este tipo de políticas. Mi pregunta es: ¿por qué son tan minoritarios? ¿Por qué sus representantes políticos (PP) han obtenido reiteradamente unos resultados tan reducidos en las sucesivas elecciones al Parlament si tanta gente está oprimida en Catalunya?

Hombre, no seré yo quien defienda a capa y espada las políticas culturales de la Generalitat, especialmente las de CIU, que han pecado de muchas cosas, y las más importantes no son las referentes a la política lingüística. Su política en cuanto a todo lo que tuviera que ver con la cultura fue personalista, elitista (pero no en relación a las comunidades lingüísticas, que le veo venir, sino en cuanto a las comunidades sociales) y sospechosa de corrupción, aunque los beneficiados por el dinero de la cultura en tiempos de Pujol no entrarían ahora en este debate (los Porceles, las Felius, etc...).

Mi defensa del hecho lingüístico catalán es simple: que se proteja al catalán porque me parece bien, porque me gusta que así sea, porque lo quiero, porque me apetece. Que se eviten daños colaterales al castellano, que los han habido aunque hayan sido puntuales, y que se eduque a los no catalanes (e incluso a algunos pocos catalanes) para que entiendan que el castellano no corre peligro en Catalunya, como el 90% de los que aquí vivimos tenemos muy clarito, pero que muy clarito.

Citoyen ha dit...

Pues aunque sé que me van a quemar en la hoguera por no ser izquierdisticamente correcto yo estoy de acuerdo con SRFL.

Los argumentos que ustedes dos (lucien y don aire) han dado, son argumentos estético, románticos, metafísicos, y sobre todo, irracionales. Cuando uno vive en una comunidad, hay ámbitos distintos. Está lo privado y está lo público. Lo privado es lo que afecta a los individuos entre sí, el amor, el odio, la identidad, la religión en fin, cosas que pueden o no pueden ser racionales. Uno tiene la opción de hablar en el idioma que le dé la gana, de practica la religión que guste, de odiar a quien le plazca y de enamorarse de quien le quiera. Pero en otro espectro, existe lo público. Las cosas públicas (la res pública) es aquélla cuestión qeu rige las relaciones de los individuos con la sociedad qeu los aloja, es decir, las relaciones de uno con todos. En ese tipo de relaciones, que se rigen por prerrogativas de poder público, esto es, por cuestiones obligatorias, uno tiene que mantener la racionalidad para que todos puedan entenderlo. Cuando el Estado cobra impuestos, debe justificar sus gastos ante los ciudadanos de forma que estos puedan entender racionalmente porqué se realiza ese gasto, cuál es la razón del mismo.

Usted en tanto qeu diputado ejerce un cargo público pero en tanto que marido (digamos que está casado) mantiene relaciones privadas. Usted no tiene que explicarle a nadie porqué ama a su mujer o porque le gusta el wok o le agrada el tango. Usted lo hace, porque consumir tal comida no afecta a la libertad de los otros, bailar tango tampoco y amar o no amar es un ámbito de protección inexplicable y cambiante. Sin embargo, en tanto qeu diputado de un parlamento autonómico integrado en un Estado unitario, usted debe explicar con argumentos comprensibles por todos porqué se gasta en esto o se gasta en aquéllo. Debe explicar que garantiza el derecho fundamental de la salud construyendo un hospital, que ayuda al crecimiento subvencionando tal sector o cosas que sean comprensibles por todos. Los argumentos que ustedes han dado no son comprensibles por todos. Al menos no lo son por mí, y me parece que tampoco lo son por Coase.

Si usted no puede esgrimir un argumento racional para justificar la acción del Estado que es, siempre y ante todo una agresión al individuo, aunque esto pueda repercutir en una mayor garantía de los derecho y libertades de forma global, la acción del Estado es ilegítima. No es por ello en mi opinión, de recibo que en un debate sobre políticas públicas se esgriman argumentos estéticos y romanticos. Hablaremos por ejemplo, de la posibilidad de que la mayoría católico imponga ritos a la minoría no catolica, o prácticas o cuestiones así, románticas, que existen de hecho pero que no pueden existir de derecho porque son irracionalizables.

Por otraparte, cuando habla de proteger todas las lenguas del mundo a qué se refiere? A preservarla en un "museo" o a preservarlas en la población civil? Pensaba que el objetivo era que cada uno se pudiera expresar en la lengua de su elección, no que el Estado debiera reclamar que cada uno hable en un idioma. En el límite, habría que hacer que todos los individuos de la tierra aprendieran todas las lenguas que existen sobre la tierra para que estas se preservaran mejor. Cuando habla de sudafrica, de que clase de políticas habla? Si un sudafricano descubre que es mas útil para sus hijos aprender inglés, francés y chino ¿no tendrá derecho a hacerselo aprender? ¿o habrá que preservar el suahili (nosé que idioma se habla en sudáfrica) y demás lenguas autoctonas cueste lo que cueste?

Lucien de Peiro ha dit...

En tanto que entes humanos nos caracterizamos por una mezcla de razón y sentimiento. Vivir apelando a sólo uno de dichos componentes es vivir a medias. Y esto que aplico a cualquier individuo me atrevo a aplicarlo a un conjunto de ellos, a una organización cualquiera o a un estado. La concepción del hecho estatal puede ser absolutamente milimetrada como lo son los entes sin alma. El estado no puede ni debe comportarse como una máquina perfectamente engrasada y con un inéquivoco sometimiento al más absoluto orden lógico. Pero no porque eso sea malo, sino porque es utópico.

La utopía no sólo es inacnzable sino que además es en absoluto recomendable. Lo político es humano. Lo humano es imperfecto. Lo imperfecto puede ser político.

Lucien de Peiro ha dit...

...y lo político es, obviamente, imperfecto.

Citoyen ha dit...
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