31 d’octubre 2008

Otro capitalismo es posible

Mientras la secta de los adoradores de Friedman se esconde debajo de las piedras y hasta el mismísimo Greenspan dice que donde dijo Diego ahora dice socialdemocracia, parece ser que 20 dirigentes han convocado una barbacoa para refundar el capitalismo. Esa coreografía, donde también estará Zapatero, es como el chiste: "van un inglés, una alemana, un francés y en español a Estados Unidos". Pero un poco más largo porque también se reúne un mexicano, un indonesio, un coreano, un japonés y así hasta 20. No hay duda. El capitalismo está más decaído que Falete. Sólo queda un superviviente que proclama a los cuatro vientos que el problema es del socialismo simpático. Don Jose María ha perdido cualquier atisbo de sentido del ridículo y no les extrañe que apareza una madrugada de éstas con Fresita en los concursos ésos que timan a los noctámbulos. Pero vamos a lo que vamos.

El capitalismo regulado

Si hay un sustantivo que cotiza a la alza estos días es el de regulación. Hay 34 millones de regulaciones en el Google y 22.000 en el Google News. Ahora ya hemos aprendido que el origen
de este monumental estropicio es la ausencia de reglas, la falta absoluta de sistemas de control que impidieran hacer pasar gato por liebre en las transacciones financieras. Por lo tanto el antídoto son las reglas: control, supervisión y moderación. A mi me parece muy bien. El mercado tiene muchas rendijas por las que se cuelan las prácticas tramposas, de manera que el sistema se resiente si no hay mecanismos para reconvertir los gatos nuevamente en liebres. Pero si nos quedamos aquí, si defendemos que el papel de lo público debe ser simplemente ejercer de policía del mercado, nos quedamos cortos.

El capitalismo limitado

El crecimiento tiene límites. Y no se crean ni por un momento que va a ser el mercado quien se dé cuenta de ello y frene antes de que sea demasiado tarde. Hará exactamente lo contrario: cuando quede poco, se acelerará el ritmo de producción para esquilmar un recurso finito en una carrera como la de los autocos locos: tonto el último. Imaginen un pueblo pequeño en una bonita costa. Es tan bonito que la mitad de los habitantes de Metrópolis quieren ir a vivir allá. El pequeño pueblo empezará a crecer como un adolescente con anginas y en cuatro días quedará convertido en una reproducción a escala de Metrópolis con Burger King incluído. Y entonces todo el mundo se preguntará que hacen en Metrópolis 2, si para eso ya tienen el original. Le pasa lo mismo a los bosques amazónicos, los atunes del Mediterráneo o los combustibles fósiles. Tonto el último.

Cuando pase esta crisis (que pasará, no lo duden) debemos empezar a prepararnos para otra crisis más complicada: la crisis energética. Y ésta será una crisis motivada por la ausencia de mecanismos de limitación. Éste es el segundo papel que le toca jugar a lo público: impedir el crecimiento desbocado, fijar límites y no ceder ante el chantaje del dúmping.

El capitalismo redistribuido

El tercer problema del capitalismo avanzado es que es enormemente injusto. Es muy difícil explicar porqué los muy ricos son muy ricos y los muy pobres son muy pobres. No se explica por el talento, ni por el riesgo ni por el esfuerzo. Después de siglos de ensayos, aún no hemos podido corregir del todo la injusticia de la cuna. Si el capitalismo es un sistema eficiente, que premia o castiga de acuerdo con el esfuerzo o el talento, ¿por qué es tan diferente nacer en Dakar o en Oslo?. Redistribuir es compensar, el menos parcialmente, la injusticia de la cuna. Ésta (y no otra) es la esencia de la socialdemocracia: la capacidad de equilibrar parcialmente los desajustes del sistema en el reparto del capital.

El capitalismo participativo

Hasta aquí nada nuevo. Más regulación, más límites, más reparto. Más socialismo vaya. Y si es simpático, pues mucho mejor que las sonrisas mueven el mundo. Volvamos al principio: ¿20 personas van a cambiar el mundo?. ¿No son muy pocas?. Tengo la intuición de que el capitalismo se tiene que reformular también (sobre todo) desde abajo. Me van a llamar pesado, pero sospecho que nos conviene un capitalismo 2.0, que es todo lo contrario de lo que se va a hacer en la barbacoa de Bush, el patito feo. Por eso, les emplazo a que se unan al grupo de facebook "El capitalismo lo refundamos nosotros". ¿Que quienes somos nosotros?. Ésa es el pregunta.

9 comentaris:

Rubén ha dit...

Decir primero que comparto el fundamento del artículo y los principios ya que además ambos somos socialistes. Aun así,discrepo en el punto del capitalismo redistributivo.

Yo estoy plenamente de acuerdo contigo en que debemos conseguir una igualdad de oportunidades real. Para mí esto se conseguiría mediante el fomento de la libre circulación de personas, la erradicación de la educación privada y la abolición de la herencia. Esto conseguiría una igualdad de oportunidades radical, no obstante, no evitaría que hubiese gente más rica o más pobre. Creo que la desigualdad basada en el trabajo es legítima si parte de igualdad de oportunidades. Asimismo, si los seres humanos son esencialmente iguales y cada generación tiene igualdad de oportunidades, las desigualdades nunca llegarán a los extremos actuales. No sé si le he malinterpretado pero compartirías esta afirmación?

javierM ha dit...

Si va Zapatero a la barbacoa ya serían 21 a repartir chuletas de cabrito en salsa al curri, Don Doanaire.

Coincido en casi todo con usted, pero me faltaría un item y me sobra un concepto.

Me falta la transparencia en su artículo. Creo que es esencial que además de regulación haya transparencia. Si lo que nos venden es que hay una crisis de confianza es porque la opacidad y el ocultismo se han instalado hasta la médula. Ahora el gobierno le ha dado un pastón infame a los bancos y dice que para protegernos de nosotros mismos no nos va a decir quien está jodido... apañados vamos como quieran refundar loquesea sobre esas bases.

Y me sobra un concepto: porque si lo que hay es regulación, transparencia, límites, redistribución y participación, estamos hablando de otra cosa que no es CAPITALISMO.

Un saludo.

Franesco ha dit...

Creo que no estaría mal proponer una limitación salarial porcentual en las empresas, de tal forma que si el trabajador con salario más bajo gana X, el Consejero Delegado no pueda ganar más de 100 X, por poner un ejemplo. Es decir, que si el Consejero Delegado se lo quiere llevar crudo, obligatoriamente el trabajador peor pagado vea crecer su salario... Sobre todo porque, con la legislación actual, los directivos operan como si fuesen propietarios de las compañías (su función consiste en poco más que pagar lo mínimo a sus compañeros, mientras ellos se lucran), cuando se supone que sólo son unos trabajadores más.

Anònim ha dit...

Ok sí molt maco i molt estètic, però si vols aixequem una mica el nivell del debat:
http://www.youtube.com/watch?v=d0eM2pHmkIg

Àngel Duarte Montserrat ha dit...

La secta de adoradores de Friedman!!!
Mare de Déu Senyor!!!

pululante ha dit...

Hacía tiempo que no me dejaba caer por su blog. Me ha encantado ver las iniciativas de acción parlamentaria y comunicación con los ciudadanos a través de Facebook y otras herramientas web. Ese es el camino de la democracia. Enhorabuena por ello.

En cuanto a este artículo, unos comentarios y una idea "revolucionaria".

"El capitalismo regulado"

El capitalismo está regulado, y el sector financiero muy regulado. El problema es que las personas buscamos maneras de ganar más y más dinero. En algunos casos sortean normas y regulaciones.

Pasó en los 80 con la crisis de los bonos basura. En consecuencia se regularon los bonos basura y ahora aparece la crisis de apalancamiento y crecimiento infinito de crédito sin base estable. Se regulará esto y dentro de 20 años aparecerá otra triquiñuela.

Es decir la regulación prevendrá el problema actual pero no nos protegerá de otros futuros. La regulación es necesaria pero no pensemos que es la panacea que nos librará de todo mal.

Hay que buscar claves económicas más profundas en todo este asunto (tipos de interés mantenidos artificialmente bajos, fomento de la especulación inmobiliaria, creación de dinero fiduciario o créditos de la nada, etc.) y no sólo quedarse en la superficie que sería la regulación.

Y esas bases son las que hay que refundar.

"Es muy difícil explicar porqué los muy ricos son muy ricos y los muy pobres son muy pobres."

Pero quizá no sea tan difícil explicar porqué Corea del Sur es muchísimo más próspera que Corea del Norte o porqué los países africanos no han prosperado en absoluto mientras los países asiáticos lo han hecho en grandes proporciones (aunque les quede todavía mucho recorrido hasta llegar a nuestro nivel).

Para ello le recomiendo el libro "El Economista Camuflado" de Tim Hardford, que lo cuenta de forma muy sencilla y entendible.

"El capitalismo participativo"

En el capitalismo participamos todos los días. Participamos decidiendo a dónde va nuestro dinero. A qué empresa u organización apoyamos y a cual no.

Y hay que hacerlo con la conciencia de que nuestro dinero decide. Es importante responsabilizarnos de a qué destinamos nuestro dinero y a qué causas apoyamos con ello.

Y finalmente la idea "revolucionaria".

Con toda esta crisis me he dado cuenta de que en general la población (y yo el primero, aunque estoy aprendiendo mucho estos turbulentos días) somos analfabetos financieros. Es decir, no tenemos ni idea de como funciona todo esto, de qué pasa con mi dinero cuando lo pongo en el banco, qué es un fondo de garantía de depósitos ni lo que cubre, qué son productos con riesgo y con poco riesgo, ni siquiera a qué me comprometo al contratar una hipoteca o qué parte de mi sueldo puedo invertir en ello.

Lo más grave es que la mayoría de empleados de banca, que se supone que dominan esto y están para aconsejarte, ¡¡tampoco tienen ni idea!! Con lo cual terminan empaquetándote malos productos que te cuestan tu dinero.

Así pues considero imprescindible la existencia de una asignatura de educación financiera durante el último curso de la ESO. Para que todos estemos más preparados. Es también dar otro paso hacia una real igualdad de oportunidades.

Rubén ha dit...

pululante, sé que probablemente no has considerado a fondo la consecuencia del capitalismo participativo, pero lo que sugieres nada más y nada menos es que el capitalismo es "democrático"(o permite participar al pueblo en la toma de decisiones) porque decidimos en que gastarnos el dinero. Sin duda alguna es una jerarquización de las personas según su riqueza donde los pobres contarían menos que los ricos. Todo un argumento del siglo XIX.
Por cierto, pese a ser una de las nuevas formas de participación política, el boycot no es democrático porque se basa en lo mismo, en el poder adquisitivo. no estaría de más que reconsiderasemos el tema viéndolo desde una verdadera izquierda.

pululante ha dit...

No pretendía decir que el capitalismo es democrático ni mucho menos, ya que efectivamente depende del poder económico de la persona y eso no tiene que ver con "una persona un voto".

Lo que quería decir es que muchas personas protestamos por cosas, nos alineamos con causas, reclamamos un reparto justo, etc. pero luego no respaldamos esas reclamaciones a la hora de gastar nuestro dinero. Somos incapaces de renunciar a nuestras comodidades por apoyar esas causas.

Por poner un ejemplo. Muchos protestan sobre las condiciones de los agricultores del tercer mundo, pero son muy pocos los que compran café de "comercio justo".

Es en este sentido en el que yo decía que el capitalismo es participativo. Mi escala de participación por supuesto será menor que la de Botín (por ejemplo), y en este sentido la participación no es democrático tal como comentabas tú ya que no es igualitaria. Pero también es cierto que si no me gustan los valores que transmite Botín sacaré mi dinero de su banco. Y si lo hacemos cientos de miles de persona te aseguro que eso al final hace una diferencia. Y eso para mí es participar y hacer cambiar el mundo (al menos en lo que sí que está a mi alcance hacer).

sociata ha dit...

"la pregunta relevante es quiénes somos nosotros". Touché