20 de març 2011

Chernóbil turístico



Con el telón de fondo de la crisis nuclear de Japón, el gobierno de Ucrania ha manifestado su interés de abrir las puertas de la central nuclear de Chernóbil a los turistas. El reactor que sufrió la mayor catástrofe nuclear de la historia, tras el accidente del 26 de abril de 1986, ha permanecido casi desértico desde que se decretase la zona de exclusión de 30 kilómetros por motivos de seguridad. Aunque los niveles de radiación continúan siendo muy elevados, el Gobierno de Ucrania se plantea finalmente abrir la central a la mirada curiosa de los turistas internacionales.

El proyecto pretende explorar las posibilidades turísticas de la central con la vista puesta en los Europeos de fútbol que coordinan Ucrania y Polonia en 2012. Chernóbil está a un día de camino de la ciudad turística de Kiev. De hecho, el país europeo se ha situado ya entre los 10 destinos turísticos internacionales más visitados, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo.

En otras ocasiones nos hemos referido aquí a la emergencia del dark tourism, la seducción de los turistas por los espacios prohibidos, peligrosos o vinculados con el horror. Campos de concentración, prisiones abandonadas, escenarios bélicos, cementerios, lugares asociados con un crimen (como el Dilley Plaza de Dallas) se han sumado a la nómina de lugares turísticos, en este fenónemo reciente bautizado como turismo negro. Pero la propuesta de un Chernóbil turístico es tal vez una vuelta de tuerca excesiva en este proceso. ¿Cuáles son los límites (éticos y también médicos) del turismo negro?.

Publicado en clan-destinos

1 comentari:

Jorge_Amaya ha dit...

if we take ethics out of the touristic question,this idea follows a growing trend worldwide: the creation of meaningful experiences for travelers.

the deathplace of a jesuit missionary in latin america, the birthplace of a religious figure, artist or politician also qualify for this.