25 de desembre 2011

El ambulatorio



- Hay que cerrar el ambulatorio, Max. 

Dos horas de argumentos baldíos. Max había anotado en su moleskhine todos los porqués de su oposición, que si la edad, que si los índices de ocupación, que si el área de influencia, que si el centro descongestionaba el hospital comarcal. Era inútil. La decisión estaba tomada y no hay palabras que cambien el gesto negativo del responsable. El lunes cierran las puertas. 

De vuelta a casa en su pequeño Peugeot, Max pierde la mirada entre los campos de trigo que son acunados por el bierzo. Ahora Max, en blanco y negro, quiere que el taxi vuele entre los trigales, que sea un reactor que llegue a tiempo al hospital, que se ve a lo lejos de la recta infinita. Su padre murió en esa recta, mientras su madre le lloraba en silencio, un silencio que cubrió el taxi, que cubrió los campos, que cubrió las oliveras, que cubrió el río y el bosque de abedules, que cubrió toda la región de sangre y de luto. 

Max paró en esa recta que sube y baja los oteros y que se pierde en el horizonte. El humo del cigarro le trasladó a la niebla que cubría el ambulatorio el día de su inaguración, el mismo día que su madre dejó el luto. Allí nacería su hija Alba, que antes de nacer ya tenía ganas de vivir. Y allí se abrieron las urnas que le hiceron concejal. 

 Mientras ensaya cómo explicar a los vecinos el cierre, Max sube por los callejones de la judería y casi por azar pasa junto al ambulatorio blanquecino. Frente a la puerta noble, unos vecinos se han encadenado y han empapelado la fachada de consignas fáciles. En el centro de los indignados, distingue los cabellos de trigo de Alba, que grita casi sin voz su protesta contra el cierre, contra los recortes y contra una política injusta. 

Y, para ser breve, diremos que Max sonrío abiertamente y casi diríamos que rió. Y por un momento sintió que todo tenía sentido y que el futuro era posible. Y para aquellos lectores que quieran creerlo, también les diré que intercambió una mirada cómplice con su padre que se perdió entre la niebla de la judería.