16 de maig 2012

Lonely Planet 2035


Uno de los clandestinos ha participado en el evento TEDx de la UdG. Como saben, el TED es una serie de presentaciones sobre "ideas que merecen la pena ser compartidas". Su catálogo de temas es tan amplio como lo sea nuestra imaginación, desde nuevas energías al valor curativo de la poesía. Decíamos que en uno de estos eventos, se infiltró un clandestino y propuso el siguiente interrogante: ¿Qué nuevos destinos aparecerán en la Lonely Planet de 2035, si es que entonces aún hay guías?. Éstas son algunas de sus conjeturas.

Espacios desturistificados

En un universo colmatado de destinos turísticos, donde casi será imposible imaginar un lugar sin turistas, aquellos espacios que sean capaces de ocultar su condición de espacios turísticos tendrán un elemento de competitividad. Ésta será una curiosa paradoja del futuro, tal vez: Cuanto menos turístico parezca un destino, más atractivo turístico tendrá.


Turistas locales

A medida que se borran las fronteras entre el espacio habitual y el espacio extraordinario, ya no será tan evidente que los turistas deban abandonar su espacio ordinario para gozar de experiencias extra-ordinarias. En un contexto en el que todos somos un poco forasteros, tendrá mucho sentido la aparición de turistas inmóviles, es decir, turistas locales. El turismo podría ser entonces más bien una actitud, una forma de mirar el lugar, más que una forma de cambiar de lugar. Y todo ello, claro, con el telón de fondo de un transporte cada vez más costoso.


Espacios rosebud

¿Recuerdan rosebud?. Es, en buena medida, la metáfora del instante en el que fuimos felices, como la alegría de una tarde de la infancia en un trineo. En una sociedad de hiper-movilidad, donde cambiaremos varias veces de lugar de trabajo, de residencia, de estudios, de ocio... los lugares se asociarán a instantes más o menos memorables. En otras palabras, nuestra biografía se asociará a nuestra geografía. Los destinos turísticos apelarán más a la vivencia de un lugar que al propio lugar. Seremos donde estaremos. Nuestra identidad se forjará a partir de nuestro periplo geográfico.


Espacios híbridos

Aunque los costes del transporte puedan crecer, las ideas continuarán fluyendo a un ritmo vertigonoso. En un mundo conectado, las ideas, los patrones estéticos, los iconos, las gastronomías las imágenes, los diseños irán de un lugar a otro y serán consumidos por redes de ciudadanos. Los espacios que sean capaces de recoger esta creatividad que fluye serán más atractivos que los espacios encerrados en su propia realidad. Los espacios híbridos deben saber combinar la identidad local con la creatividad universal.


Espacios de encuentro

Hay quien vaticina que las redes sociales matarán las relaciones sociales. Es todo lo contrario, al menos de momento. La red no sustituye el contacto, simplemente aumenta la probabilidad de encontrar afines. Pero al final, los individuos necesitamos el encuentro físico, analógico, del vis a vis. El valor de un viaje ya no dependerá solo del valor del destino, sino también (o sobre todo) del interés de los turistas y locales que encontremos. El turismo será esencialmente una actividad social, una forma de contactar físicamente en un mundo conectado virtualmente.

Éstos son los escenarios que se dibujaron en la sesión y que intentan huir de los tópicos del presente. El ejercicio puede dar mucho de sí. Y ustedes, ¿qué destinos imaginan en esa guía de 2035?.

Publicado en clan-destinos