29 de gener 2015

Sistema dual



Uno de los efectos indirectos más nocivos de la crisis es la creación de un sistema dual. En este sistema, existe un grupo (que llamaremos arriba) que se caracteriza por una escasa capacidad de innovación, por la ausencia de estímulos y por unas condiciones económicas y profesionales muy estables. Por contra, un segundo grupo (que llamaremos abajo) tiene un enorme potencial creativo y capacidad de transformación, pero unas condiciones económicas y profesionales muy negativas. En este sistema, los de arriba apenas generan los cambios radicales que precisa el contexto y los de abajo no tienen la oportunidad de saltar al estadio superior. Veamos con un poco más detalle esta situación en un ámbito que conozco: La Universidad. Presiento, de todas formas, que es extrapolable a muchos otros contextos.

Arriba

El sistema universitario fue creado con unas barreras de entrada relativamente altas y unas barreras de salida enormes. Entrar en la Universidad era muy difícil, aunque una vez que lo conseguías, era casi imposible salir. Esta seguridad es un estímulo para el proceso de entrada, que se dota de barreras altas (notas, tesis, artículos, proyectos...) que permiten atraer el talento. Es verdad que en la Universidad española existe además un componente muy negativo de proximidad, es decir, que con frecuencia las plazas eran conseguidas no exactamente por los mejores sino por los más conocidos por los que convocan las plazas. Pero éste no es el gran problema. 

El problema llega una vez que los universitarios superan las barreras y alcanzan el estatus de 'arriba'. A partir de ese momento, sus condiciones se hacen estables. El sistema no expulsa las malas prácticas y apenas premia el esfuerzo. Los arriba no tienen más incentivos que su propia ilusión o las motivaciones personales. Y aunque unos innovan, muchos otros no lo hacen, porque no existen estímulos y, mucho más importante, no hay mecanismos que corrijan los errores. Las malas prácticas docentes o la ausencia de investigación generan cero respuesta. 

Hay un segundo problema: El sistema envejece porque envejecen sus miembros. Y este proceso históricamente se superaba con la introducción de nuevos elementos. Los nuevos, a los que se les había exigido unas barreras de entrada mucho más duras que los anteriores, entraban 'arriba' e introducían mecanismos de innovación y de mejora. En esencia, la Universidad se ha movido por la motivación personal de unos cuantos y por la capacidad de mejora de las entradas nuevas.

Abajo

Un día, el sistema decidió que ya no había más entradas. La Universidad no contrata y apenas lo hará en los próximos años. Probablemente, durante la próxima década, las entradas serán muy puntuales y en unas condiciones que no tienen nada que ver con las de arriba. Este bloqueo ha creado un colectivo creciente, que es abajo. Los de abajo dedican muchas horas, aportan innovación y ofrecen una visión del mundo renovada, como ha ocurrido siempre con los nuevas cohortes generacionales. Pero esta vez hay una enorme diferencia.

La Universidad no puede contratar y empieza a generar mecanismos de precariedad crecientes. Becarios, contratos de servicio, altas de autonómo, participación en proyectos... Remuneraciones ínfimas, condiciones muy duras, inestabilidad absoluta. Se empieza a crear un colectivo que a veces supera con creces los 30, que lleva muchos años intentando superar los obstáculos, con pocas esperanzas de alcanzar una estabilidad. Su objetivo es superar los próximos tres meses. Esperar a que llegue aquel ingreso que tarda tanto en llegar. Rezar para que aquella convocatoria sea aprobada y pueda participar en el proyecto que él mismo ha presentado. Abajo se ha creado un proceso de precariedad que permite una cierta innovación en el sistema. Mucha menos y mucho más frágil.

Contexto

Pongamos que este sistema dual tiene lugar al mismo tiempo en que el contexto cambia. Una nueva etapa social, económica y política que exige reiventar las ciudades, la familia, los taxis, la política y, claro, la Universidad. Ya no podemos enseñar como antes. Hay que introducir reformas radicales en la práctica docente, casi una revolución a lo Copérnico. Tampoco podemos investigar como lo hemos hecho. Y debemos introducir el trabajo en red, aplicar el open data, conectar con la realidad económica que nos rodea y aprender a ser mucho más útiles. Hay que crear una nova versión de la Universidad.

Volvamos al sistema dual. Los de arriba están (estamos) entrenados para una práctica que ha envejecido. No existen estímulos para realizar grandes cambios: No hay voces alarma internas. Los de arriba deciden (decidimos) quién gobierna la Universidad y qué medidas se toman. Los cambios no llegan desde arriba. En cierta manera, es lógico: Los profesores saben hacer muy bien aquello para lo que fueron contratados, que es dar las clases de una determinada manera e investigar también de un modo concreto. Fueron los mejores (o dejémoslo en muy buenos) para aquello que en su momento se consideró nuclear. Pero la Universidad no se cambiará por los de arriba. 

Los de abajo son mucho más sensibles al cambio. Primero porque provienen de un contexto generacional que da valor a algunos de los cambios radicales que precisa la Universidad. Y segundo, porque la precariedad les ha dado paradójicamente mucha más capacidad de adaptación, un oído más agudo y una conexión mucho más directa con la realidad. Pero los de abajo no van a subir arriba. Y es probable que los mejores se vayan pronto. Algunos a universidades de países nuevos que captarán el talento que perdemos. Muchos otros a ámbitos profesionales que nada tienen que ver con la Universidad. En el momento en que la Universidad precisa de un mayor proceso de transformación, apenas existirán ideas de cambio. Ni personas que lo hagan posible.

Propuesta

No es solo la Universidad. Presiento que el sistema público y también muchas grandes empresas funcionan con sistemas duales. Solo veo una forma de corregir este problema, que es cambiar las reglas del juego. Los de arriba tienen (tenemos) que bajar peldaños para que los de abajo puedan subir al menos un poco. Hay que introducir criterios de estímulos al cambio, criterios radicales que induzcan a la mejora constante porque existe una determinada recompensa. Pero mucho más importante que eso: Hay que introducir criterios de control que penalicen las malas prácticas. El sistema debe rebajar las barreras de salida. Debe ser posible que haya salidas. Lógicamente, hay que desfuncionarizar el sistema.

Y debemos crear un sistema mucho más justo con los de abajo. Hay que denunciar la precariedad indecente de una generación que malvive con las migajas que caen desde arriba. No hay salida sino ejercemos sistemas de corrección que permitan que el talento nuevo se incorpore masivamente en el sistema y lo empuje hacia el cambio urgente que precisa. Hay que cambiar los indicadores, la gobernanza, los estímulos, el reparto de recursos (tanto como incrementar los recursos). Hay que romper el tapón que impide conectar arriba y abajo. 

Epílogo

Soy universitario, soy funcionario y vivo arriba. Describo una realidad de la que soy cómplice. Pero como todas las descripciones, es un boceto sin apenas matices. No todas las universidades son iguales, no todos los espacios de las universidades son iguales, ni todos los universitarios tienen el mismo comportamiento. Cada día, hay universidades que mejoran e innovan, hay centros que se acercan a la excelencia y hay profesores o administrativos que se dejan la vida. Y hay buenas ideas que intentan forzar un cambio. El sistema dual es una descripción genérica, un punto abstracta, una media aritmética con una desviación alta. No se trata de esta o esa universidad. Ni siquiera se trata de la Universidad. El sistema dual es la descripción de una sociedad diseñada para no responder al cambio que ya es urgente. 

4 comentaris:

Isabel Paulino Valldepérez ha dit...

Jo m'estic preparant per a ser dels de "abajo". Quins ànims...

Miquel Duran ha dit...

No Toni, els de dalt poden intentar cambiar de forma de governar i fer una universitat millor, però els de baix, per culpa del sistema, potser no estan permetent... i a més dels "de dalt" i els "de baix" hi ha "els que no són de dalt ni de baix". No ens enganyem.

Anònim ha dit...

La Paulino que vagi a Mèxic o a Brasil.
Passarà directe a dalt de tot!
Paulino forza!!!

Rafael López-Monné ha dit...

Completament d'acord. També podríem parlar dels efectes narcotitzants de les reformes pedagògiques introduïdes a la Universitat. Som realment bons educant consumidors perfectes. Podem estar-ne orgullosos.