13 d’agost 2016

ParaJuegos Olímpicos



En un mundo en que los mercados son mundiales, el precio del petróleo depende de la cantidad de sustancias inyectadas en el subsuelo de Arizona, vemos las películas que deciden tres distribuidoras y nos vestimos con diseños plagiados y confeccionados por señoras explotadas en un país asiático, los países son una entelequia. Un unicornio. En un mundo en el que casi todo (del cambio climático a la inflación interanual) funciona a escala global, los países son hologramas, una realidad virtual.

Creo que los países ya solo sirven para dos cosas: Para votar en Eurovisión (o en la versión asiática de Eurovisión, que no sé si existe pero ahora no tengo ganas de buscarlo en wikipedia), y para poner banderitas a los deportistas de los Juegos Olímpicos. "Por la calle cuatro, el chino y por la tres nada el kazajo...". Yo no sé ustedes, pero yo tengo la sensación que siempre que miro la televisión y conecto con los juegos hay un kazajo. No ganan medallas, pero ahí están, con esos nombres de cinco consonantes seguidas. A lo que íbamos. 

Los Juegos Olímpicos sirven para que un señor con obesidad mórbida, que celebra los aniversarios de sus hijos en un Burger King, un señor que sale a buscar el correo en ese ridículo buzón y le entra flato, un señor que tiene agujetas cada vez que se cambia de calcetines, en fin, ese señor que se parece bastante a Peter Griffin, celebra un oro de Phelps como si hubiera ganado una ración extra de alitas de pollo. Y no se rían de él. Aquí es fácil oir aquello de 'Hemos ganado un oro en 200 mariposa'. Tipos que cuando están en la piscina del pueblo y enseñan a sus hijos a nadar mariposa parecen leones marinos. Fuera del agua.

Y ojo, que a mi me gustan mucho los Juegos. Pero más que ver los deportistas, mi pasatiempo preferido es ver a los que ven los deportistas. Me encanta ver a esos espectadores. Es la mayor concentración de cuñadismo del mundo. Recorro los bares, los chiringuitos de playa, los cámpings de la costa, buscando esos maldinis olímpicos. En tiro con arco: 'Se le va a la izquierda, porque no calibra con el viento'. En jabalina: 'Arquea demasiado el costado antes de lanzar'. En halterofilia, 'Le habría ido mejor si hubiera hecho un punch jerk'. Tipos que sacan un tres y medio cuando hacen los deberes de tecnología de sus hijos se transforman en ingenieros del deporte. 

Y esta es mi propuesta. Crear unos Parajuegos Olímpicos. No unos Juegos ParaOlímpicos, que ya existen, sino unos Parajuegos, unos Juegos metanarrativos, juegos de personas mirando juegos. Una competición de cuñados comentando los Juegos. En la calle cuatro, Eustaquio López de Quintanilla de Onésimo, con su célebre palillo mordisqueado, que aspira al oro en los comentarios sobre ciclismo en pista. Solo por escucharle decir el nombre del kazajo valdría la pena. 

5 comentaris:

Rafel ha dit...

Es cierto, el fenónemo del espectadorismo es muy curioso. Y lo justifican, a veces con que pertenecen a una tribu (el Barça?) o que en sus tiempos jóvenes habían hecho. Triste y la realidad para el 99% de las personas...

ismael ha dit...

ABU Song Festivals
https://en.wikipedia.org/wiki/ABU_Song_Festivals

De nada :D

i.

jaka ha dit...

makasih mas infonya dan salam sukses

tejo ha dit...

mantap gan artikelnya dan sangat menarik

sarmin ha dit...

terimakasih bos buta infonya dan semoga bermanfaat