13 de setembre 2016

Sugzwang

Lo noté con la sonrisa monalisina de la Vicepresidenta: El anuncio de Puigdemont había sentado más bien que mal. Y empecé a pensar que la estrategia del equipo de Rajoy era otra. Hasta entonces sospechaba que el gallego había diseñado un proceso clásico de laissez faire, laisser passer. En política, hay veces que lo mejor es no hacer nada y dejar que el tiempo haga su trabajo. Pasarían las semanas, los meses, las estaciones y, al final, todo sería casi todo, luego bastante, para pasar a ser algo. 

No me parecía una buena maniobra (desde la lógica de Madrid, claro). Desde aquí es fácil ver que el movimiento es estructural, que es transversal y que es persistente. El relato del 'Adéu Espanya' se ha infiltrado en las universidades, los casinos, las fiestas populares o las tertulias de la radio y no se ven síntomas de debilidad. En su momento, la estrategia de fumarse un puro desde la ventana y dejar que el problema se autodisuelva me parecía como una vaca recostada en la vía rumiando mientras el tren se acerca a toda velocidad. 

Sugzwang

Todo esto lo pensaba justo hasta ayer. En la estrategia rajoyiana, cada paso atrás es una victoria; por eso me desconcertó la (intuí) celebración de un paso adelante. Y ahora creo que me equivoqué en el diagnóstico. Pienso que en Moncloa saben que hay una corriente de fondo y que la tormenta no es el preludio de la calma chicha. Y entonces me acordé de un lance del ajedrez, el sugzwang. 

 
La posición del tablero muestra una situación clásica en un final de peones. Juegan negras y solo pueden mover el peón de h7; éste será capturado por el peón de g5 que se coronorá irremediablemete en h8 con mate. Esta situación se ha provocado porque el negro está obligado a jugar y es su movimiento el que le hace perder. Si les gusta el ajedrez, hay una partida clásica de Nimzovitsch que ilustra de forma excepcional el valor del sugwang; si no les gusta, salten al siguiento párrafo. En esta partida jugada en 1925, el blanco dispone de una pieza de más y puede luchar por la victoria. Sin embargo, cualquier movimiento produce una derrota fulminante. En todos los casos, lo que penaliza a la posición de las piezas blancas es la obligatoriedad de mover. En los comentarios, podemos discutir todas las variantes.


Si han jugado alguna vez a las damas, sabrán que a menudo su derrota se explica porque deben mover obligatoriamente y eso les lleva a una captura irreversible. Todo el juego de las damas se basa en el principio del sugzwang.

El sugzwang catalán

Ahora me parece intuir que el equipo de Rajoy busca conducir al President a una situación de sugzwang. Dejan pasar el tiempo no para que se relaje la tensión, sino para llevar el juego a una posición en la que cualquier movimiento comporte la derrota. Después (o no) de una nuevo referéndum, la declaración de independencia sin cobertura internacional ni legitimidad jurídica abocará el 'procés' a un final fulminante. Sería un paso en falso que tendría daños irreparables en la arquitectura del edificio. Y los intentos de hacer pasos atrás ante el vértigo de una dui (declaración unilateral de independencia) serán leídos como un fracaso colectivo. Rajoy está forzando una posición del juego en el que finalmente, cree, cualquier movimiento va a generar una derrota automática. No espera que se desinfle el globo: Quiere que se infle hasta que se reviente. 

Y en el cálculo estratégico de esta maniobra, Rajoy cuenta con dos estimables aliados. Esquerra y sobre todo la CUP, pueden ayudar sin quererlo en su maniobra. La cesión ante la CUP por la moción puede ser, sin quererlo, un tiro al pie. Tarde o temprano los aliados de CiU deben asumir que la partida es estratégica y no táctica, que es una partida de Capablanca y no de Tal.