04 de setembre 2011

¿Hay turistas que no orinen en las calles?

Me pregunto si habrá algún rincón en España donde los turistas no salten por los balcones, no orinen en las calles o no beban doce litros de cerveza diarios. Siempre he pensado que hacer categoría de la anécdota no es propio de inteligentes. Pero como Pérez-Reverte es muy inteligente y escribe esto, pues a lo mejor sí que todos los turistas que llegan a las costas españolas orinan en las calles y quien no lo hace es expulsado por cívico y pulido.

Vivimos en un país turístico y turismofóbico, que es como regentar una carnicería para vegetarianos. La turismofobia cotiza al alza en la bolsa de la opinión del país, y por eso la encontramos en La Vanguardia o en congresos internacionales. Y por eso cuando Pérez-Reverte dice "turismo caca", Meneame lo sitúa en el top ten de los comentarios relevantes. Me van a permitir que discrepe un poco de Pérez-Reverte, valga la redundancia.

La anécdota es categoría

España es el tercer destino turístico del mundo. En su espacio conviven formas turísticas más que criticables con ejercicios de innovación de referencia mundial. Hace unos días, escribíamos en estas páginas sobre el fenómeno El Bulli y su repercusión en la gastronomía internacional. Tal vez algunos de ustedes crean que una persona que se desplaza a Girona con el único fin de degustar el menú del Celler de Can Roca no es un turista. Les saco de dudas: lo es.

El sector económico del turismo tiene la misma dignidad que la alta costura o la industria aeronáutica. Es cierto que hay chiringuitos infectos, pero España posee 20 cadenas hoteleras entre las 100 primeras del mundo y es líder en MICE, márqueting turístico, restauración o en gestión de megaeventos. En el Mediterráneo español es posible encontrar hoteles extraordinarios, agencias de viajes excepcionalescasas rurales de ensueño, uno de los mayores complejos museísticos del Mediterráneo, ruinas míticas, agencias virtuales, modelos de innovación en la gestión de la información, agencias de referencia, acciones de referencia en enoturismo, congresos mundiales de repercusión internacional... Pero ahora que lo pienso, estoy cayendo en el mismo error que Pérez - Reverte. Hago categoría de la anécdota. Veamos, casi mejor, algunos datos estadísticos.

En el año 2010, llegaron al Aeropuerto de Girona casi cinco millones de pasajeros, la mayoría operados por la compañía de bajo coste RyanAir. Tomemos los meses de verano, entre julio y septiembre. ¿Qué porcentaje de los turistas que llegan a Girona en el verano de 2010 lo hacen atraídos por el sol y la playa?. Un 22%. Y solo un 7% tienen como motivación principal el ocio nocturno. La inmensa mayoría de los turistas que llegan a la Costa Brava en verano se interesan por la oferta cultural, por la naturaleza, por la oferta comercial, por las actividades deportivas... Ahora ya puedo decirlo empíricamente. El turismo que llega a la Costa Brava, motivado por el ocio nocturno es una anécdota y no una categoría.

Bajos recursos solo quiere decir bajos recursos

Hay docenas de estudios que demuestran que en turismo el nivel económico no es sinónimo de nada más que poca capacidad de gasto. Los que tienen menos no visitan menos museos, ni beben más cerveza. Y a la inversa, quien más tiene no es necesariamente ni más educado, ni más interesado. Es perfectamente compatible gastarse 150 euros en una botella de Gaja (que es según Pérez-Reverte el no va más del turista exquisito) y ser un perfecto imbécil.

Abusar del alcohol y de las drogas o perder el control no es patrimonio de ningún estrato social. Y me voy a ahorrar los ejemplos. Y al contrario, la sensibilidad cultural o el interés natural son tan interclasistas como el fútbol o el cine. O los libros de Pérez-Reverte, iba a decir. Repasen las estadísticas de visitas a museos este verano y verán incrementos de entre el 60% y el 300%. Pero por alguna especie de residuo calvinista, en nuestra sociedad asociamos pocos recursos con vándalos orinacalles y engullecervezas.

I'm a tourist, you're a traveler

La mayoría de la gente detesta a los turistas, pero no renuncia a ser un turista. Cuando visita un parque natural y se encuentra con varias docenas de visitantes se pregunta "Y qué hacen éstos aquí?", pero no es capaz de responder: "Pues lo mismo que tú". Los ingleses, siempre muy puestos a poner nombre a todo, llaman a este síndrome I am a traveler, you are a tourist. Los turistas siempre son ellos.

Lamento contradecirles. Si una persona se desplaza fuera de su entorno habitual más de 24 horas y menos de un año por un motivo que no sea el de una actividad remunerada, es un turista. Asúmalo y sea feliz. Todas las personas que se desplazan por motivos de ocio son turistas. Los viajeros, los exploradores, los trotamundos o los alternativos son tan turistas como la familia Ulises en Benidorm.
Muchos intentan evitar los rituales turísticos, que ellos consideran borreguiles. Incluso existen páginas turísticas para no turistas, como el portal Not for tourists. En realidad, hay una forma ritual de ser un no turista. En otras palabras, los antituristas son borreguilmente antituristas.

La solución a los orinacalles es el turismo de calidad, nos dicen, que es tan inocuo que ni siquiera puede ser considerada turismo. En realidad, ninguna forma turística es a priori menos nociva que otra. Hay formas de turismo rural, urbano, natural o etnológico que hacen más estragos que el turismo litoral bien gestionado. Las laderas del Everest están saturadas de desechos y las playas de la Melanesia reciben los despojos de los yates de lujo.

Paranoicos versus utilitaristas

Como en el dilema que propone Eco para la cultura, hablando de turismo siempre se adopta uno de los dos extremos: O el turismo es el maná o el turismo es una catástrofe nuclear. La realidad, como casi siempre, es bastante más complicada.

Tal vez no sea necesario que una persona que escriba sobre turismo se documente antes y se lea los artículos de Annals of Tourism Research o Tourism Management dedicados al tema que trata. Pero si no se lee un poco más, se corre el riesgo de caer en el tópico e inundar un artículo de frases a 0,99.

2 comentaris:

Juan Lucas Domínguez Rubio ha dit...

Me gusta.

ismael peña-lópez ha dit...

Gracias por aportar datos al debate :)